Ex sandinistas argentinos mataron a Somoza en Paraguay
El atentado ocurrió hace 25 años, el 17 de septiembre de 1980
Asunción, Paraguay. . Los días del dictador estaban contados desde mayo de 1980 cuando el comando guerrillero lo ubicó en Asunción. Localizado Somoza, los guerrilleros alquilaron una casa en Avenida España a nombre del séquito del cantante español Julio Iglesias, compraron armamento en el mercado negro y lo escondieron cerca de la frontera del lado argentino. Entre las armas se encontraban una bazuka, un M-16 y un Ingram.
La conspiración contra el dictador Anastasio Somoza Debayle surgió de una conversación en el restaurante Los Gauchos, de Buenos Aires, entre los ex guerrilleros "Ramón", "Armando", "Francisco y "Santiago", que habían combatido con los sandinistas como integrantes de una columna guerrillera internacionalista.
Tras huir de Nicaragua el 17 de julio de 1979, Somoza Debayle apenas tuvo tiempo para permanecer en Miami, pues el Presidente Carter le hizo saber que era non grato. Inició así un peregrinaje que lo llevó a Panamá y finalmente a Paraguay, donde el dictador Alfredo Stroessner le ofreció asilo político.
"Ramón", seudónimo de Enrique Gorriarán Merlo, decidió que los integrantes del comando serían además de él: Julia, Santiago, Susana, Armando y Ana. Julia estaba embarazada de Ramón y así formó parte de la operación. Osvaldo era el séptimo miembro del grupo.
Averiguaron que "Somoza vivía en Asunción y que cada vez que aparecía en la ciudad en una limosina con chofer, lo acompañaba un Ford Falcon rojo con cuatro guardaespaldas adentro". Decidieron llamar "Eduardo" a Somoza, quien vivía entonces con su amante Dinorah Sampson.
Como se tenía problemas con el "chequeo del objetivo" Osvaldo ideó comprar un kiosco de venta de revistas a 250 metros de la casa de Somoza. Allí, vendía revistas pornográficas a los policías, con quienes hizo amistad sin que sospecharan de él.
Nido de víboras
A pesar de que los movimientos de Somoza eran caprichosos por completo, los guerrilleros descubrieron que uno de los pocos previsibles era que "siempre salía de su casa en el Mercedes Benz, continuaba recto por la Avenida España, en vez de doblar a un lado o al otro, en la intersección donde estaban los semáforos". Pero la Avenida España era un nido de víboras: "A 400 metros estaba el Estado Mayor del Ejército, a 300 metros la Embajada Norteamericana. Enfrente de la casa de Stroessner había una custodia de seguridad permanente. Tuvimos que cuidar mucho de cada uno de nuestros movimientos para no despertar la más mínima sospecha". La "Hora Cero" llegó a las 10:35 de la mañana del 17 de septiembre de 1980, cuando Osvaldo divisó su caravana desde el kiosco de revistas y transmitió la señal convenida.
Julio César Gallardo, antiguo chofer y guardaespaldas de Somoza, manejaba el Mercedes. Atrás, junto al ex dictador iba Joseph Bainitin, su asesor económico de nacionalidad norteamericana.
De acuerdo al plan convenido, Ramón se apostó con su M-16 en el jardín de la "casa de Julio Iglesias", mientras Armando salió con la camioneta Cherokee al borde de la acera para interceptar la caravana de Somoza. El Mercedes Benz de Somoza estaba a unos cien metros detenido por el semáforo en rojo, detrás de unos seis vehículos.
Cuando el semáforo dio luz verde, Armando calculó el tiempo para dejar pasar unos tres vehículos e interceptar el Mercedes, mientras Ramón esperaba para dar la señal de salir a Santiago con la bazuka. Armando irrumpió en la calle con la Cherokee haciendo frenar una Volkswagen Combi. El Mercedes de Somoza frenó. Ramón escuchó un ruido detrás suyo, se volvió y vio a Santiago luchando con la bazuka. Pensó que se había deslizado, que se había caído; giró sobre sus talones, levantó el M-16 a la altura del hombro y empezó a disparar. n Continuará
"Ramón", seudónimo de Enrique Gorriarán Merlo, decidió que los integrantes del comando serían además de él: Julia, Santiago, Susana, Armando y Ana. Julia estaba embarazada de Ramón y así formó parte de la operación. Osvaldo era el séptimo miembro del grupo.
Averiguaron que "Somoza vivía en Asunción y que cada vez que aparecía en la ciudad en una limosina con chofer, lo acompañaba un Ford Falcon rojo con cuatro guardaespaldas adentro". Decidieron llamar "Eduardo" a Somoza, quien vivía entonces con su amante Dinorah Sampson.
Como se tenía problemas con el "chequeo del objetivo" Osvaldo ideó comprar un kiosco de venta de revistas a 250 metros de la casa de Somoza. Allí, vendía revistas pornográficas a los policías, con quienes hizo amistad sin que sospecharan de él.
Nido de víboras
A pesar de que los movimientos de Somoza eran caprichosos por completo, los guerrilleros descubrieron que uno de los pocos previsibles era que "siempre salía de su casa en el Mercedes Benz, continuaba recto por la Avenida España, en vez de doblar a un lado o al otro, en la intersección donde estaban los semáforos". Pero la Avenida España era un nido de víboras: "A 400 metros estaba el Estado Mayor del Ejército, a 300 metros la Embajada Norteamericana. Enfrente de la casa de Stroessner había una custodia de seguridad permanente. Tuvimos que cuidar mucho de cada uno de nuestros movimientos para no despertar la más mínima sospecha". La "Hora Cero" llegó a las 10:35 de la mañana del 17 de septiembre de 1980, cuando Osvaldo divisó su caravana desde el kiosco de revistas y transmitió la señal convenida.
Julio César Gallardo, antiguo chofer y guardaespaldas de Somoza, manejaba el Mercedes. Atrás, junto al ex dictador iba Joseph Bainitin, su asesor económico de nacionalidad norteamericana.
De acuerdo al plan convenido, Ramón se apostó con su M-16 en el jardín de la "casa de Julio Iglesias", mientras Armando salió con la camioneta Cherokee al borde de la acera para interceptar la caravana de Somoza. El Mercedes Benz de Somoza estaba a unos cien metros detenido por el semáforo en rojo, detrás de unos seis vehículos.
Cuando el semáforo dio luz verde, Armando calculó el tiempo para dejar pasar unos tres vehículos e interceptar el Mercedes, mientras Ramón esperaba para dar la señal de salir a Santiago con la bazuka. Armando irrumpió en la calle con la Cherokee haciendo frenar una Volkswagen Combi. El Mercedes de Somoza frenó. Ramón escuchó un ruido detrás suyo, se volvió y vio a Santiago luchando con la bazuka. Pensó que se había deslizado, que se había caído; giró sobre sus talones, levantó el M-16 a la altura del hombro y empezó a disparar. n Continuará
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