Exhuman restos de Caamaño para pruebas de ADN

Dicen resultados prueba no cambiarán legado de Caamaño

Los restos fueron expuestos ante familiares y autoridades.

SANTO DOMINGO. A las 10:50 minutos de la mañana se escucharon los primeros estruendos generados por las mandarrias sobre la tumba de concreto. Tres obreros del cementerio se turnaban para asestar los golpes, justo en el lugar donde la familia Caamaño había señalado, y una hora después, los restos del héroe de la Revolución de Abril, Francisco Alberto Caamaño Deñó, habían sido exhumados.

En el Cementerio Nacional de la Máximo Gómez, donde reposaron los restos de Caamaño por los últimos 26 años, aguardaban sus hijos Francis, Alberto y Tania, y otros miembros de la familia, incluyendo al primo y compañero de combate del guerrillero, Claudio Caamaño, quien pidió a los presentes entonar las notas del Himno Nacional, una vez se extrajo el féretro de la tumba.

 Terminó el Himno y el personal del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), que realizó la exhumación a petición de la Comisión de Exaltación de Caamaño, para que se realicen pruebas de ADN y comprobar si los restos corresponden o no a los del guerrillero, abrieron el ataúd y dejaron que las miradas se posaron sobre los huesos.

Los flashes de las cámaras se dispararon más que nunca en ese momento, y el sol, que ayer se adornó de una amplia y oscura aureola, se encargó de darle calor a la escena. Frente a la tumba se encontraba Alberto, hijo mayor de Caamaño, y para quien las pruebas de ADN no son necesarias.

"Yo no tengo dudas, pues la evidencia que se tiene es muy positiva". Pero indicó que sea cual sea el resultado, no demerita el legado que dejó su padre, y advirtió que la prueba no es infalible, ya que dado el tiempo que el cadáver estuvo expuesto en la loma, y de haber sido quemado, puede no arrojar un resultado veraz.

Mientras Francis, recordó que solicitó la prueba por instinto, y dada la forma en cómo sucedieron los hechos. "Y esperamos que sean estos (los restos), y si no son… habría que seguir buscando a ver si se enterraron o se tiraron al mar".

Uno de los nueve hombres que desembarcó junto a Caamaño en playa Caracoles en febrero del 1973, en una expedición armada que pretendía acabar con gobierno de Joaquín Balaguer, es Claudio, quien tampoco tiene dudas de que esos son los restos de su primo. "Yo estoy seguro que esos son. Porque estuve investigando durante siete años, buscando esos restos, gastamos una fortuna y lo encontramos tal y cual nos los explicó quien lo quemó y quien lo mató y fuimos al sitio donde era... Allí aparecieron los tres cadáveres y de Caamaño, muy poco", detalla Claudio, quien recuerda a su primo con tranquilidad.

"Viví con él una vida de muchísima aventura, mucho privilegio y alegría. Me siento muy bien sobre todo porque ha sido reconocido oficialmente y el pueblo lo reconoce como un gran héroe". Además de la familia Caamaño, se encontraban en el cementerio el procurador General, Francisco Domínguez Brito, el ministro de Cultura, José Antonio Rodríguez, el presidente de la Comisión de Efemérides Patrias, Juan Daniel Balcácer, entre otros funcionarios.

El Procurador explicó que tras la exhumación se procedería a levantar acta, y luego se dejarían los restos bajo la custodia del Inacif, que realizará las pruebas de ADN, y donde ya se inició la recolección de muestras entre miembros de la familia de Caamaño Deñó, asesinado en Nizaíto, San José de Ocoa, tras la expedición del 1973.

Domínguez Brito no especificó el tiempo que se tomarán las pruebas, y tampoco descartó enviar las muestras fuera del país para estudios más acabados. Mientras el ministro de Cultura, lo mismo que Balcácer, destacaron la importancia de comprobar la autenticidad de los restos, pero aclararon que eso no cambia en nada el curso de la historia. "Caamaño ya fue exaltado y seguirá ahí, eso no cambiará", comentó Rodríguez.

Finalmente los restos fueron levantados y colocados en una camioneta que los transportaría a la sede del Inacif, en la intersección de las avenidas Tiradentes con 27 de Febrero, donde deben estar resguardados desde ayer.