Funeral Pinochet bajo fuertes medidas seguridad
SANTIAGO DE CHILE.- Con una misa en la Escuela Militar, honores de reglamento y fuertes medidas de seguridad comenzarán este martes los funerales del dictador chileno Augusto Pinochet, que falleció el domingo de un infarto agudo de miocardio. Pinochet recibirá todos los honores militares, pero su funeral no tendrá carácter de Estado ni habrá duelo nacional, según decidió la presidenta de Chile, Michelle Bachelet.
El Gobierno ha ratificado que se ha puesto en marcha un dispositivo de seguridad para la ceremonia militar por el ex gobernante de facto, que sigue dividiendo a los chilenos después de 33 años del cruento golpe de Estado que lideró y durante el que más de 3.000 personas fueron víctimas de violaciones de los derechos humanos, entre ellas 1.200 desaparecidos.
Aunque los detalles sobre el protocolo para las honras fúnebres se dieron a conocer, el destino de los restos del dictador chileno (1973-1990) sigue siendo un misterio celosamente guardado por su familia.
Sólo se sabe que Pinochet será incinerado, aunque se desconoce en qué cementerio ni donde reposarán sus cenizas.
La decisión, por expreso deseo del dictador, al parecer obedece también, según comentarios de prensa, a que de esta manera la familia evita tener una tumba eternamente vigilada.
Según informaron la Fundación Pinochet y el Ejército, el oficio religioso, que presidirá el obispo general castrense Juan Barros Madrid, se realizará en el "Patio Alcapatal" de la Escuela Militar, cuyo nombre recuerda una tragedia que sufrió la institución en julio de 1927.
Hasta ese lugar será trasladado el féretro del general, ante el cual desfilaron el lunes miles de sus partidarios portando pancartas con la leyenda "Gracias tata".
El teniente coronel Enrique Bödeckr, jefe de la sección de comunicaciones internas del Ejército, dijo que la ceremonia religiosa podría durar una hora y a ella asistirán cerca de 70 militares.
En la ceremonia participarán como oradores su hija Lucía, el empresario y presidente de la Fundación Pinochet, Hernán Guillof, y por parte de su colaboradores hablará el ex ministro de su gobierno Carlos Cáceres y por el cuerpo de generales retirados del Ejército, Guillermo Toro.
El comandante en jefe del Ejército, el general Oscar Izurieta, cerrará las intervenciones y, no está previsto que lo haga la ministra de Defensa Vivianne Blanlot, que será la única representante del Gobierno en las exequias.
Durante el oficio religioso el ataúd de Pinochet estará cubierto por la bandera chilena y sobre ella su uniforme de gala, las condecoraciones y, su gorra, objetos que serán entregados a su esposa, Lucía Hiriart.
Posteriormente, su cadáver será llevado al patio de honor de la Escuela Militar en una cureña, presidida por un caballo sin jinete, símbolo de la pérdida de un alto oficial, tras lo cual se le rendirán los honores militares, que incluyen tres cargas sucesivas que pueden ser realizadas con fusiles o con cañones, adelantó la institución.
En la ceremonia también se colocarán los estandartes de combate enlutados y las banderas de las unidades en las que el fallecido militar prestó servicios.
Tras cumplir con las normas de protocolo, el Ejército entregará el cuerpo del dictador a su familia.
A partir de ese momento se desconoce donde se llevará a cabo la ceremonia de cremación que contará con el apoyo logístico del Ejército, según fuentes allegadas a la familia, y no se dará información al respecto por razones de seguridad.
Según ha trascendido, las alternativas son cementerios de Santiago, Viña del Mar o Iquique, mientras algunas fuentes señalan que las cenizas de Pinochet serán depositadas en la capilla de su finca de "Los Boldos", en la costa central chilena, su refugio favorito.
La cuestión de la seguridad en esta jornada no es menor, toda vez que a la misma hora del funeral, organismos de derechos humanos y familiares de las víctimas de la dictadura llevarán a cabo en la Plaza de La Constitución, frente al palacio de La Moneda un acto en conmemoración de las víctimas del régimen militar.
El Gobierno busca controlar las movilizaciones y evitar que los simpatizantes y detractores del dictador se enfrenten provocando disturbios y daños como los del pasado domingo. Durante el lunes, miles de partidarios, y algunos por curiosidad, desfilaron ante el cuerpo del dictador, tras esperar varias horas en largas filas.
Por ello se decidió no cerrar durante toda la noche las puertas de la Escuela Militar para permitir que los partidarios de Pinochet despidieran sus restos.
Sólo se sabe que Pinochet será incinerado, aunque se desconoce en qué cementerio ni donde reposarán sus cenizas.
La decisión, por expreso deseo del dictador, al parecer obedece también, según comentarios de prensa, a que de esta manera la familia evita tener una tumba eternamente vigilada.
Según informaron la Fundación Pinochet y el Ejército, el oficio religioso, que presidirá el obispo general castrense Juan Barros Madrid, se realizará en el "Patio Alcapatal" de la Escuela Militar, cuyo nombre recuerda una tragedia que sufrió la institución en julio de 1927.
Hasta ese lugar será trasladado el féretro del general, ante el cual desfilaron el lunes miles de sus partidarios portando pancartas con la leyenda "Gracias tata".
El teniente coronel Enrique Bödeckr, jefe de la sección de comunicaciones internas del Ejército, dijo que la ceremonia religiosa podría durar una hora y a ella asistirán cerca de 70 militares.
En la ceremonia participarán como oradores su hija Lucía, el empresario y presidente de la Fundación Pinochet, Hernán Guillof, y por parte de su colaboradores hablará el ex ministro de su gobierno Carlos Cáceres y por el cuerpo de generales retirados del Ejército, Guillermo Toro.
El comandante en jefe del Ejército, el general Oscar Izurieta, cerrará las intervenciones y, no está previsto que lo haga la ministra de Defensa Vivianne Blanlot, que será la única representante del Gobierno en las exequias.
Durante el oficio religioso el ataúd de Pinochet estará cubierto por la bandera chilena y sobre ella su uniforme de gala, las condecoraciones y, su gorra, objetos que serán entregados a su esposa, Lucía Hiriart.
Posteriormente, su cadáver será llevado al patio de honor de la Escuela Militar en una cureña, presidida por un caballo sin jinete, símbolo de la pérdida de un alto oficial, tras lo cual se le rendirán los honores militares, que incluyen tres cargas sucesivas que pueden ser realizadas con fusiles o con cañones, adelantó la institución.
En la ceremonia también se colocarán los estandartes de combate enlutados y las banderas de las unidades en las que el fallecido militar prestó servicios.
Tras cumplir con las normas de protocolo, el Ejército entregará el cuerpo del dictador a su familia.
A partir de ese momento se desconoce donde se llevará a cabo la ceremonia de cremación que contará con el apoyo logístico del Ejército, según fuentes allegadas a la familia, y no se dará información al respecto por razones de seguridad.
Según ha trascendido, las alternativas son cementerios de Santiago, Viña del Mar o Iquique, mientras algunas fuentes señalan que las cenizas de Pinochet serán depositadas en la capilla de su finca de "Los Boldos", en la costa central chilena, su refugio favorito.
La cuestión de la seguridad en esta jornada no es menor, toda vez que a la misma hora del funeral, organismos de derechos humanos y familiares de las víctimas de la dictadura llevarán a cabo en la Plaza de La Constitución, frente al palacio de La Moneda un acto en conmemoración de las víctimas del régimen militar.
El Gobierno busca controlar las movilizaciones y evitar que los simpatizantes y detractores del dictador se enfrenten provocando disturbios y daños como los del pasado domingo. Durante el lunes, miles de partidarios, y algunos por curiosidad, desfilaron ante el cuerpo del dictador, tras esperar varias horas en largas filas.
Por ello se decidió no cerrar durante toda la noche las puertas de la Escuela Militar para permitir que los partidarios de Pinochet despidieran sus restos.