Brasil sin Rousseff, ¿qué pasaría después?

Rousseff se halla prácticamente sin ningún poder en el palacio presidencial, sin conexión con el Congreso y desprestigiada entre la población. Los analistas dijeron que Temer corre el mismo riesgo.

Diputados celebran en la cámara baja la victória de la votación del impedimiento de la presidenta Rousseff. (EFE)

RÍO DE JANIERO. Con confeti, canciones y consignas en coro, la oposición brasileña festejó el domingo la autorización del impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff en la Cámara de Diputados. El objetivo es sacarla del poder... ¿Y después?

Los diputados aprobaron que el proceso de destitución vaya al Senado, dejando a la mandataria a dos pasos de salir definitivamente del poder.

El Senado puede comenzar el proceso el próximo mes y de aprobar el juicio, Rousseff tendría que apartarse del cargo mientras es juzgada.

La mandataria podría sobrevivir el juicio, pero analistas consultados por la AFP coincidieron en que la cámara alta seguirá el camino trazado por los diputados.

Y los diputados que anunciaban su voto ante el micrófono como los manifestantes en las calles no dudaron en decirle: “Chau querida”.

Escenario de revancha

El ganador inmediato de todo este proceso es el vicepresidente Michel Temer, quien se convirtió en el principal rival de Rousseff y según ordena la Constitución, asumirá el poder mientras la mandataria es juzgada y completaría su mandato hasta 2018 si es declarada culpable.

Temer se ve a sí mismo como un presidente en espera. Quedó claro después de que divulgara “accidentalmente” una grabación en la que ensayaba su primer discurso a la nación.

Pero la realidad del cargo puede no ser tan atractiva.

“Un eventual gobierno suyo va a estar en una situación mejor que el de Rousseff, pero también muy complicada”, dijo a la AFP Diego Werneck, especialista en Derecho Público de la universidad privada FGV de Rio de Janeiro.

El abogado constitucionalista y su partido, el centrista PMDB, se encontrarán con una oposición amarga y vengativa, si Rousseff es forzada a dejar el cargo.

Profundamente impopular entre la mayoría de los brasileños, Temer, de 75 años, enfrentaría un problema de credibilidad al llegar a la presidencia sin el voto popular.

Y eso antes de abordar los problemas estructurales, en un momento en que la mayor economía de América Latina atraviesa su peor recesión en décadas y espanta a los inversionistas. Las tres grandes agencias calificadoras de riesgo han degradado las obligaciones de la deuda brasileña a la categoría de bonos basura.

“Pesadilla”

“La crisis va a continuar, e incluso se agravará, porque el lado perdedor va a utilizar todos los instrumentos para boicotear a los ganadores. En cualquier caso, Brasil amanecerá peor mañana”, dijo a la AFP el analista político André César.

Temer ha dicho que pretende establecer una coalición de unidad nacional, pero “no es tan fácil. Será una pesadilla”, agregó.

Werneck dijo por ejemplo que Temer puede terminar luchando contra sí mismo para mantenerse en el poder.

Aliados de Rousseff han presentado un pedido de impeachment contra el hoy vicepresidente, alegando que está tan involucrado en el supuesto maquillaje de cuentas en el que se basa el caso de Rousseff.

Aunque es poco probable que un proceso de impeachment en su contra se concrete --su compañero de partido Eduardo Cunha preside la Cámara de Diputados--, la amenaza estará siempre latente.

Temer enfrenta además con Rousseff un proceso en la justicia electoral, acusados de haber recibido dinero sucio de la trama de corrupción en Petrobras para financiar su campaña. El tribunal podría anular la elección, llamar a nuevos comicios y dejar al vice sin el pan y sin la torta.

Crisis sin fin

El obstáculo más inmediato para quienquiera esté en el poder es recuperar la gobernabilidad de este país fracturado.

Rousseff se halla prácticamente sin ningún poder en el palacio presidencial, sin conexión con el Congreso y desprestigiada entre la población.

Los analistas dijeron que Temer corre el mismo riesgo.

Su PMDB tiene una mescolanza de ideologías y siempre jugó un papel clave en el poder, aún cuando no ha presentado un candidato propio desde 1994. Con socios potenciales para las próximas presidenciales de 2018, las alianzas no obstante pueden ser frágiles.

Sylvio Costa, especialista político del blog Congresso em Foco, dijo que Rousseff está cerca de irse, pero que más problemas se avizoran en el horizonte.

“Quien pierda seguirá protestando en las calles. De lo que hay seguridad es que la crisis no termina hoy”, dijo.

por Sebastian SMITH con Rosa SULLEIRO en Sao Paulo