Capital chilena tiene ocupado 85% del cuidado intensivo
SANTIAGO DE CHILE (AP) — El sistema sanitario de la capital chilena atraviesa una situación compleja porque según cifras oficiales tiene ocupadas el 85% de las camas de cuidados intensivos con pacientes con COVID-19 y otras patologías.
Además, la ciudad concentra más del 80% de los nuevos contagios, que en el país se elevan a 30.063, con 323 muertos.
Luis Escobar, director del Hospital San José, al norte de la ciudad, afirmó que “estamos sí muy cerca del borde (colapso)”, con cuatro ventiladores mecánicos disponibles.
El Subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, dijo que se inició el traslado a Santiago de respiradores mecánicos desde ciudades del interior donde han disminuido los contagios y no descartó llevar pacientes infectados a localidades cercanas.
En el Gran Santiago las autoridades mantienen desde el viernes a más de cinco de sus ocho millones de residentes bajo cuarentena obligatoria, especialmente en los alrededores de los grandes mercados de abastecimiento de verduras y mercaderías básicas. Centenares de miles de personas que viven de sus ventas callejeras diarias son los principales infractores de la reclusión.
Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo el lunes que antes del 14 de mayo México dará a conocer el plan nacional para la reanudación de actividades no esenciales.
El mandatario se reunirá con miembros de su gabinete para ultimar los detalles de las medidas para la reapertura, la cual se dará a partir del próximo domingo en las regiones que tienen pocos o nulos casos del nuevo coronavirus.
López Obrador agregó que la reanudación de actividades será “con cuidado y gradual” y mencionó, entre otras, a la industria de la construcción, la exportación, el turismo y el regreso a clases.
Hasta el domingo por la noche México tenía 35.022 casos confirmados y al menos 3.465 muertos por COVID-19.
Las autoridades sanitarias han dicho que el país está atravesando el pico de la pandemia y estiman que después del 20 de mayo se podrá ver una disminución en el número de casos diarios, lo que permitiría la reanudación de actividades.
“Fue buena la estrategia de aplanar la curva y está dando resultados, estamos en la semana más difícil, especialmente en el valle de México donde tenemos una ocupación en terapia intensiva del 75%”, dijo el mandatario. “Aún tenemos 25% de camas disponibles y ya estamos en la meseta, en lo más alto. De acuerdo a las proyecciones se espera que pronto empiece el descenso”.
Agregó que la reanudación se hará siguiendo medidas sanitarias para evitar contagios y advirtió que “si se nos presentan problemas, daremos marcha atrás”.
Argentina, con 5.729 contagios y 305 fallecidos, comenzó una nueva fase de la cuarentena obligatoria que se extenderá hasta el 24 de mayo con una mayor flexibilización para los comercios e industrias. Sin embargo, en la capital y las localidades de los alrededores será más restringida porque concentran la mayoría de los casos.
Pese a ello, en Buenos Aires se registró mayor circulación vehicular y había filas de personas para subir a los autobuses urbanos. En los próximo días está previsto que en la ciudad se habilite una gran cantidad de pequeños y medianos comercios -excepto indumentaria y calzado- y que continúen cerradas las escuelas, centros comerciales, museos, clubes, locales de baile, gimnasios y peluquerías. En tanto se permitirá a los ciudadanos que retiren sus pedidos de comida en los restaurantes.
En Bolivia también arrancó una cuarentena más flexible tras 50 días de paralización y pese a una creciente indisciplina ciudadana en momentos en que los contagios están en ascenso, según el gobierno. En paralelo, la minería -uno de los pilares de le economía- y la construcción volverán a operar, informó el ministro de Trabajo, Oscar Mercado.
A su vez se registraron protestas callejeras en dos ciudades en rechazo a la continuidad de la cuarentena y para reclamar atención al gobierno de la presidenta interina Jeanine Áñez, quien hace frente a un creciente descontento entre los funcionarios de la salud que reclaman equipos de bioseguridad. El anuncio de la llegada de 250 respiradores mecánicos esta semana no ha logrado aplacar las críticas a las que se sumó la Conferencia Episcopal, que reclamó mayor transparencia al gobierno sobre la ayuda recibida para combatir la pandemia.
El país registra 2.160 contagios y 106 decesos. La preocupación de las autoridades estaba centrada en la cárcel de Palmasola, la mayor del país y ubicada en la ciudad oriental de Santa Cruz, donde el fin de semana murieron dos reos, al menos unos de ellos por coronavirus.
Panamá -el país de Centroamérica con más contagios y decesos por COVID-19- se prepara para la reapertura gradual de algunas empresas los próximos días, aunque sin levantar la cuarentena impuesta hace un mes y medio. Las autoridades de salud informaron la víspera que tienen listo un protocolo de medidas de bioseguridad que debe cumplirse al reanudarse esas actividades.
Hasta el domingo, el país de 4,2 millones de personas lidiaba con algo más de 3.500 infectados. La cambiante cifra de fallecidos era de 244 y los recuperados superaban los 4.600. El gobierno insistió en que el confinamiento ha evitado miles de contagios más y que no haya colapsado el sistema de salud.
El lunes también se informó la repatriación en un vuelo humanitario de Copa Airlines de 107 pasajeros, incluidos 84 hondureños y 23 salvadoreños.
En América Latina se han registrado más de 363.500 contagios y más de 19.900 muertes.
El coronavirus ha infectado a más de 4,1 millones de personas y causado la muerte a más de 284.000 en todo el mundo, según el Centro de Ciencias e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins, que basa sus datos en los informes de los gobiernos y las autoridades de salud de cada país.