Continúan los ataques a escuelas en el Sahel pese al cierre por la COVID-19
Dakar, 8 sep (EFE).- Los ataques contra los centros educativos en el Sahel central (Malí, Burkina Faso y Níger) han continuado en los últimos meses, a pesar del cierre entre marzo y mayo de las escuelas por la pandemia, informó hoy la Coalición Global para Proteger la Educación de Ataques (GCPEA, por sus siglas en inglés).
'Más de noventa incidentes de ataques contra la educación tuvieron lugar en los primeros siete meses de 2020 y parece que se produjeron a un ritmo similar al del año pasado', señaló en un informe la GCPEA, al indicar que Burkina Faso fue el país que más ataques registró en ese periodo, con más de cuarenta.
Entre esos incidentes se encuentran incendios provocados, saqueos, secuestros, amenazas o asesinatos de profesores y casi la mitad tuvieron lugar en junio y julio.
En Mali se identificaron 31 incidentes y 27 de ellos sucedieron en junio, cuando las escuelas reabrieron para los exámenes, así como casi 500 amenazas contra profesores y centros educativos.
En Níger se denunciaron 15 ataques entre enero y marzo, con sólo dos incidentes en mayo y junio de este año.
Entre abril y mayo de 2020 disminuyó la cantidad de incidentes notificados, pero la Coalición considera que el número real de ataques es 'probablemente más alto'.
Estas cifras se recopilaron en un contexto de pandemia en el que obtener información fue difícil por el aumento de la inseguridad, la reducción de la capacidad sobre el terreno debido a las medidas de salud pública y el cierre de escuelas lo que, según la organización, 'puede haber causado retrasos y lagunas en la vigilancia y la notificación de los ataques contra la educación'.
'Dado que los grupos armados de la región del Sahel central suelen atacar a los maestros en el trabajo y queman y saquean las escuelas para desalentar la asistencia, su abandono durante la COVID-19 puede haber debilitado su utilidad como objetivos en los conflictos, lo que también puede explicar el menor número de ataques notificados', indicó la GCPEA.
No obstante, 'nuevas evidencias sugieren que a medida que las escuelas y universidades en el Sahel central reabran después de los cierres relacionados con la COVID-19, es probable que los ataques continúen a un ritmo similar al de principios de 2020'.
Burkina Faso, Malí y el Níger viven un contexto de inseguridad en el que los grupos armados se oponen a la educación en francés administrada por el Estado, y apuntan explícitamente a las escuelas públicas, la mayoría de las veces quemando y saqueando instituciones educativas y amenazando, secuestrando o matando a profesores.
Según Human Rights Watch (HRW), en el caso de Burkina Faso, los ataques a menudo ocurrieron mientras los estudiantes estaban en clase, pero éstos no eran en general los objetivos.
Aunque no suelen reivindicar estos ataques, los grupos yihadistas que operan en la región son el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (GSIM) pro Al Qaeda, el Estado Islámico en el Gran Sáhara (EIGS) y el grupo yihadista burkinés Ansarul Islam, que atentan contra los civiles y las infraestructuras pertenecientes al Estado.
Según los datos recopilados por la GCPEA, entre 2015 y 2019 han tenido lugar más de 430 ataques contra la educación en el Sahel central, con un aumento a partir de 2017.
El informe de la GCPEA se publica un día antes de la celebración del primer Día Internacional de las Naciones Unidas para Proteger la Educación de Ataques, establecido el 9 de septiembre para sensibilizar a la opinión pública sobre la situación crítica de millones de niños que viven en países afectados por conflictos. EFE