Ivonne Losos de Muñiz

A los cinco años descubrió su afición por los caballos en su Kenya natal. Sin embargo, nunca imaginó que sería en República Dominicana donde ese hobby se convertiría en una pasión y casi un modo de

La pequeña Ivonne comenzó su trote en un pony que no le llevaba mucho en altura. Cabalgar era su descanso y también su sueño. Ahora piensa que esa devoción le viene de familia. "Mis padres siempre tuvieron caballos y mi abuelo fue un jinete destacado en la caballería de Polonia, famosa por sus hazañas", recuerda.

Aunque durante su etapa juvenil en Africa no tuvo la oportunidad de participar en competencias internacionales importantes, Ivonne no dejó de dedicar tiempo a los caballos y a perfeccionar su destreza como amazona.

Luego, en su peregrinaje por Alemania y Canadá, continuó con sus aspiraciones. Pero sus padres no le permitieron hacer de ese entretenimiento el centro de su vida profesional. "Me exigieron que primero tenía que estudiar en la Universidad, para que luego, si quería, me dedicara a los caballos".

Así se graduó de comercio en Montreal, ciudad desde donde se trasladó, ya casada, a Santo Domingo. El encuentro con su esposo, Eduardo Muñiz, le abrió el camino para una labor que le ha ganada lauros internacionales, y más medallas de campeona deportiva de lo que podía haber imaginado.

"Eduardo fue quien me impulsó a comprar los caballos. Formamos un equipo, y yo no habría logrado nada sin él. Su ayuda es imprescindible cuando estoy entrenando y también cuando tengo que viajar con los caballos".

Medallista de oro en los Juegos Centroamericanos de El Salvador en el 2002, y ganadora del bronce en los Panamericanos en República Dominicana un año después, Ivonne Losos de Muñiz no ceja en sus empeños de seguir avanzando como jineta profesional.

En ascenso permanente

Uno de sus logros más recientes fue su ingreso a la élite internacional del deporte ecuestre después de apenas un año de participación en torneos de ese calibre. Su ubicación en la posición 90 de la lista clasificatoria mundial de Adiestramiento le ha añadido sabor a su carrera. Es la mejor clasificada de América Latina, por encima de rivales tradicionales de México y Colombia.

Su modestia no le permite olvidar que cuando se inscribió para los Centroamericanos, su meta era quedar entre los primeros doce… y ganó todas las medallas. Un año después, cuando los Panamericanos, el objetivo era que Ivonne llegara a los primeros diez… y se llevó el bronce.

"Entonces mis entrenadores me dijeron que mi forma de montar era muy buena y que podía dedicarme a presentarme en competencias internacionales", acota.

Por eso fue a Europa, donde junto a su nombre comenzó a sonar el de su país adoptivo: República Dominicana, por primera vez en los terrenos más importantes de certámenes de adiestramiento ecuestre.

Ganar un campeonato es maravilloso. Pero alcanzar ese instante de gloria requiere años de trabajo y jornadas agotadoras. Eso bien lo sabe Ivonne Losos, a quien se puede encontrar día a día en su centro ecuestre Las Marismas. Llega muy temprano, cabalgando a horcajadas en las monturas de sus caballos de competencia, como parte de la ardua labor de preparación.

"Entreno más de ocho horas diarias, pues hace un año me inicié con el adiestramiento y tengo seis caballos que montar". Con esos animales, Ivonne probará suerte en los circuitos de competencia del sur de Estados Unidos, para luego marchar a Europa, donde siempre ha salido con honores.

Entre deporte y negocio

La equitación es uno de los deportes más costosos. Un equipo completo, que incluya caballo –con todos sus aperos–, el traje, además del entrenamiento, puede sin exageración alcanzar la cifra de los US$10 mil.

"Comenzar con los caballos fue muy caro. Ahora nos estamos manteniendo mejor en base a la venta de los animales. Los compramos, los entrenamos y los preparamos para poder ofrecerlos a un precio superior".

Establecido hace ocho años atrás, Las Marismas también es un centro de entrenamiento para jóvenes y otros interesados en el deporte de los caballos. Sin embargo, en estos momentos, los trabajos de instrucción están detenidos. Entre competencia y competencia, Ivonne no tiene mucho tiempo para destinarlo a la enseñanza. Sin embargo esos planes no abandonan su mente.

En su perspectiva de pionera e iniciadora del deporte ecuestre en República Dominicana, Ivonne Losos ha contemplado el avance de la práctica de la equitación en el país. El número de sus alumnos ha crecido, y el de sus admiradores y admiradoras también.

"Hay niñas pequeñas que me dicen: "¡Yo quiero ser como tú!". Mi respuesta es que no, que tienen que vivir su vida, disfrutar su juventud, y después, si todavía lo desean, dedicarse por entero a la equitación, porque esta es un pasión que te roba todo tu tiempo".

La campeona Ivonne Losos adora a su familia, que es su equipo, con la que comparte su pasión, pero no se extravía en sus aspiraciones profesionales, que van desde mejorar su posición en el ranking mundial, hasta conquistar una medalla en las próximas olimpíadas de Pekin. "Pienso llegar hasta la cima". Esa es su consigna.

En familia

Casada desde hace más de 14 años con Eduardo Muñiz, presidente de Ferretería Popular, Ivonne Losos ya ha sido madre dos veces. Toshimi, de 13 años y Sylvia, de cinco, completan su felicidad. A el niño no le atrae la afición de su progenitora por los equinos, en tanto la niña sigue los pasos de Ivonne, haciendo pininos sobre su pequeño pony.

"Hay niñas pequeñas que me dicen: ¡Yo quiero ser como tú!. Mi respuesta es que no, que tienen que vivir su vida, disfrutar su juventud, y después, si todavía lo desean, dedicarse por entero a la equitación, porque esta es un pasión que te roba todo tu tiempo".