La Torre Estudiantil, pesadilla entre el deterioro y el olvido
Más de 200 estudiantes se resignan al olvido en que está la torre
SANTO DOMINGO. Imagine por un momento que es un estudiante universitario residente en la Torre Estudiantil ubicada el Expreso V Centenario, en Villa Juana, en el piso 12 ,específicamente, y tiene clases a las ocho de la mañana.
No hay agua desde hace más de cincuenta días, porque la bomba que la suministraba se dañó, el ascensor tiene años que no funciona (recuerde que vive en el piso 12) y sólo hay un autobús para llevarla a las 6:20 de la mañana a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) a tomar su examen de física.
Además, tiene que mantener un índice de 80, para que no lo saquen de la casa...
No, no es una pesadilla. Tal vez no le pase a usted, tampoco a su hijo. Le pasa a más de 200 estudiantes de escasos recursos de todas las regiones del país, cuyo deseo de superación los movió a buscar un mejor futuro, pese a todo sacrificio que eso pudiera implicar.
Por la escasez de agua, algunos estudiantes se arriesgaban a salir de noche a buscarla a otros lugares, hasta que un intento de atraco a cuatro estudiantes hizo que prohibieran esa práctica.
Ésos son sus principales males, según Hermi Cedano, residente desde hace dos años en la Torre y estudiante de Ingeniería Industrial en la UASD, procedente de San Juan de la Maguana.
Hay más. Una infraestructura que el director desde hace tres meses, Robert Polanco, admite que tiene que remozarse por completo, estufas, neveras, lavadoras, computadoras y un comedor son otras de las tantas necesidades que tienen los estudiantes del albergue universitario.
La bomba sumergible que encontró dañada Polanco cuando inició su gestión cuesta 14 mil pesos y la planta eléctrica tiene más de dos años sin funcionar por la falta de una batería.
Se hicieron las llamadas y las cartas de lugar a las autoridades de la UASD y ya la bomba está instalada. La planta, dijo Polanco, casi está lista.
Mientras tanto, Polanco ha habilitado un área de internet con dos computadoras donadas y otras cinco en espera de que la universidad se las envíe.
De las cuatro lavadoras y secadoras que solicitó, ya recibió dos de cada una; aunque dice Hermi Cedano que "para todos los estudiantes, ésas no son suficientes".
La Torre Estudiantil tiene más de diez años y, aparte del pago de la luz y el teléfono que hace la UASD, no recibe más que los 200 pesos mensuales que pagan los estudiantes.
A pesar de que es probable que cientos o miles de estudiantes estén solicitando albergue en la torre, hay dos pisos (28 habitaciones) que no están habilitadas.
Polanco tiene proyectos para mejorar la estancia en la Torre y la seguridad de los estudiantes, y pide a la opinión pública y a los funcionarios que se interesen para que los estudiantes de los pueblos que ellos representan estudien en condiciones dignas.
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