Las grandes potencias, agresivas como antes
El historiador británico David Stevenson dice que se comportan de igual manera que en 1914
LONDRES. El historiador británico David Stevenson, una de las máximas autoridades académicas sobre la Primera Guerra Mundial, cree que el mundo no es esencialmente distinto a como era antes de 1914, pues las grandes potencias se continúan relacionando con la misma agresividad.
"Que Francia y Alemania vuelvan a entrar en guerra es inimaginable", afirmó en una entrevista con Efe Stevenson, que sin embargo considera que el actual conflicto entre China y Japón es una situación más "peligrosa" y similar a la que desencadenó la primera Gran Guerra.
El historiador británico, profesor de la London School of Economics, es autor de "Historia de la Primera Guerra Mundial (1914-1918)", una de las obras de referencia sobre el conflicto, que acaba de publicar Debate por primera vez en castellano.
A pocos meses de alcanzar el centenario del comienzo uno de los episodios bélicos más violentos que ha vivido la humanidad, Stevenson considera que una nueva guerra que involucre a las primeras economías mundiales "no es inconcebible".
Para el historiador, la disputa entre China y Japón por la soberanía marítima de las islas Senkaku "se parece más a 1914 que Irak o Afganistán, o incluso que Bosnia, en los años 90. Nunca hubo posibilidad de que esos conflictos escalaran hasta implicar a las grandes potencias".
"Parece que, si se iniciara una guerra por una agresión de China sobre Japón, los estadounidenses entrarían. Eso significaría tres países en guerra. Es una situación peligrosa. Me sorprende que los medios europeos no le hayan dado mayor cobertura", analizó Stevenson.
En su libro, el académico británico hace hincapié, entre otros factores, en la importancia de los aspectos económicos de la Primera Guerra Mundial, una contienda que los países costearon con bonos de deuda dirigidos a sus propias clases medias y con préstamos en el extranjero.
Tras el armisticio de noviembre de 1918, todos los países emergieron con un gran déficit, y eso hizo que durante la posguerra, en los años 20 y 30, se produjera un periodo de reajuste económico.
"Hubo recortes, subió el desempleo. Fue un periodo de ajustes como el que vivimos en Europa ahora mismo", explicó Stevenson. EFE
La guerra acabó con parte del sistema monetario que había dado estabilidad a las divisas europeas hasta entonces, debido a la necesidad de los países de imprimir grandes cantidades de papel moneda para costear el alto gasto que debían asumir.
Los precios se doblaron en el Reino Unido y en Alemania, se multiplicaron por diez en Austria y por treinta en Rusia.