Los cuadros "falsos" de Salvador Dalí
Barcelona, España. El antiguo marchante belga Stan Lauryssens presentó un libro de memorias en el que asegura que tres cuartas partes de los cuadros de Salvador Dalí son falsos, aunque matiza que una parte de éstos eran pintados por otros pintores, a los que al final Dalí daba "su toque surrealista".
"Dalí y yo" es el título del libro escrito por Lauryssens, quien ante la prensa dijo ayer que en los años 70 "era más fácil vender un falso Dalí que un cuadro auténtico".
La Fundación Gala-Dalí emitió el lunes una nota en la que tachaba el libro de "falsedad" y ayer el marchante replicó que nunca ha pretendido hacer el gran libro sobre el pintor catalán ni la obra de un crítico de arte, sino simplemente explicar su pasado y lo que personas del entorno del pintor le dijeron.
"El mundo de hace veinticinco años era una sociedad que buscaba el enriquecimiento rápido y no era difícil encontrar a gente que invirtiera en arte, aunque fuera falso, con la idea de en cinco años venderlo y obtener más dinero", afirmó.
A su juicio, a finales de los 60 y principios de los 70 el propio Dalí y su compañera Gala favorecieron la circulación de la obra falsa porque necesitaban dinero para mantener su tren de vida, que incluía "seis meses del año en los hoteles más caros de Nueva York y París".
En el libro, el marchante se apoya en comentarios del secretario de Dalí, John Peter "capitán" Moore, para cifrar en medio millón de dólares mensuales el coste de la estancia en Nueva York de Dalí y sus acompañantes y apunta que esa cantidad "no se podía ganar vendiendo pequeños cuadros surrealistas de los años 30".