Los huracanes tienen impactos positivos en las costas marinas

Muchas especies pueden morir o perder su habitat tras el paso de un huracán. Foto: José Alejandro Alvarez
Al igual que acontece en tierra, la furia de un huracán causa estragos en el mar, destruyendo todo lo que encuentra a su paso. Sin embargo, estos fenómenos de la naturaleza son favorables para el ecosistema marino, porque sirven de base para una mejor reestructuración, según plantean especialistas en el tema.

Tanto Francisco Geraldez, director de CIBIMA (Centro de Investigación de Biología Marina de la Universidad Autónoma de Santo Domingo -UASD-), como Rubén Torres, coordinador nacional de la Fundación Reef Check, coinciden al señalar que en el mar, los daños que provoca un huracán son positivos para la conservación y reproducción de las especies.

"Con los huracanes se crean corrientes muy fuertes, que rompen los corales, las esponjas, y los diferentes organismos que habitan en la superficie", indica Geraldez. Aunque en el país no existen datos específicos para determinar el grado de daños o pérdidas que se produce en el litoral marino cuando pasa un huracán, Geraldez recuerda el caso de Boca Chica, donde después del huracán David, comenzaron a romper arrecifes desde unos 30 pies de profundidad y fueron arrastrados a distancias de hasta 80 pies.

"Los corales son materiales fuertes y fueron rompiendo todo lo que encontraban en el medio y eso trajo como consecuencia que la zona de rompiente se comprimiera y la superficie del coral bajó tres pies". Dice que la capacidad de rompe olas de ese arrecife ahora es menor, porque deja pasar unos tres pies más de agua. Los peces también sufren, sobre todo aquellos que no se mueven muy rápido, como cangrejos, camarones y otras especies que viven entre los corales, que pueden morir o ser sacados de sus hábitats.

Rubén Torres, recuerda que para el Tsunami del 2004, comunidades de arrecifes completos salieron fuera del agua. "Kilómetros cuadrados de arrecifes fueron totalmente sacados del agua y ya son parte de la tierra. Esos corales se murieron y las especies que habitaban en ella, también se perdieron", dice.

Sin embargo, Torres destaca que, según evaluaciones realizadas por su fundación, que funciona a nivel mundial, se encontró que aún cuando fueron daños muy grandes, el efecto de la actividad humana es, a largo plazo, superior a los de cualquier evento de huracán o tsunami.

"Son eventos naturales y la naturaleza actúa en el mar desde hace miles de años y la comunidad se ha adaptado a estos impactos. Sin embargo la actividad humana viene de apenas algunas décadas y sus daños son constantes".

La pesca excesiva, la contaminación y el desarrollo de una zona costera, tiene mucho más impacto que un huracán que pase cada año en una zona, indica.

Ventajas del huracán

Dependiendo de cómo lleguen y la configuración de la costa, los huracanes pueden llevar o traer playas. Incluso cuando una playa desaparece, tiene sus ventajas según Geraldez, porque la fuerza del oleaje compacta la arena base de la playa, la hace más ancha y fuerte para poder resistir arena nueva y para que tenga una estructura más estable.

Además de los daños en Boca Chica, el director de CIBIMA cita el caso de Bayahíbe, donde con el huracán Georges se talaron todos los manglares. "Esos manglares estaban creciendo muy delgados y altos, pero los que están naciendo ahora, son más fuertes, gordos y más resistentes".

De su lado, Rubén Torres indica que las tormentas funcionan como un sistema de reproducción asexual de los corales, porque cada parte que se rompa de uno, puede generar en una nueva vida. "A pesar de ser eventos de efectos drásticos, sirven para reorganizar la distribución natural en un arrecife, haciendo intercambio de nutrientes, agua, y de la estructuración física dentro del arrecife".