Los últimos cuatro días de una vida

El tortuoso camino de un tratamiento médico...

Ángel Generoso Martínez, con sus tres niñas.

San Cristóbal. Esta historia no tiene un final feliz: Ángel Generoso Martínez, con apenas 33 años de edad, dejó de existir el día 8 de agosto del año 2012 a las 4:30 p.m., según establece el certificado de defunción que recibió su familia. Su cuerpo acusaba un deterioro tal, que, de acuerdo con algunos de los médicos que lo atendieron, no dio ni siquiera tiempo para determinar con certeza cuál era el mal que lo aquejaba…

El comienzo del viaje fatal

Cuatro días antes, el 4 de agosto de 2012, Ángel o "El Negro", como cariñosamente le decía su compañera, Yianny Rodríguez, se había decidido, por fin, a acudir al Centro Médico Constitución & Especialidades C. por A. (CEMECO), de San Cristóbal, porque se había estado sintiendo mal, con fiebres y vómitos, en lo que muchos pensaron era dengue, del que antes se conocía como clásico, pero que actualmente se cataloga como "sin síntomas de alarma".

Ese día, luego de un tratamiento ambulatorio, y análisis realizados que dieron como resultado, entre otras cosas, que sus plaquetas estaban en 221 mil, Ángel, que tenía cobertura de la Administradora de Riesgos de Salud (ARS) Humano, fue despachado a su casa. Sin embargo, según relata su padre, que también responde al nombre de Ángel Generoso Martínez, no hubo mejoría en su estado de salud y regresó un día después, cuando los análisis arrojaron que las plaquetas habían descendido a 184 mil.

Finalmente, el enfermo fue internado en el CEMECO cuando regresó, el 6 de agosto, a las 11:57 a.m. De acuerdo con el diagnóstico firmado por la doctora Olga Maribel Jorge, Martínez padecía de un dengue clásico, complicado con desequilibrio hidroelectrolítico, además de presentar enteritis con amebas.

Ángel Martínez, en el CEMECO, fue atendido, junto con la doctora Jorge, por un gastroenterólogo, el doctor José Enrique Encarnación, quien ahora niega haber intervenido en el tratamiento del paciente, a pesar de los testimonios de los familiares de Martínez y de la confirmación del propio director médico de la clínica, el doctor Ricardo Salazar.

Encarnación, quien además de médico tratante, es socio propietario del centro médico y desde el año 2007 se desempeña como director provincial de Salud Pública, asegura que su participación se limitó a una consulta voluntaria "a pedido de la esposa del enfermo".

En el mismo primer informe de la doctora Jorge se menciona en el cuadro clínico que el "paciente refiere que desde hace 4 días viene presentando fiebres, mareos y dos días con náuseas, vómitos y diarrea". Para entonces, las plaquetas de Martínez estaban en 116 mil, pero menos de dos horas después habían descendido a 111 mil. A las 8:20 p.m., las plaquetas habían bajado a 44 mil y siete horas más tarde estaban en 26 mil.

A las 7:28 a.m. del 7 de agosto, el nivel de las plaquetas se había situado en 24 mil y al mediodía de ese día se mantenían en 10 mil. Según atestiguan los familiares, y fue corroborado por los propios médicos del CEMECO, durante las poco más de 24 horas que Ángel Martínez permaneció interno en ese centro, sólo fue hidratado y tratado por la amebiasis, pero no fue transfundido con plaquetas, a pesar de los análisis, porque, según explica el doctor Encarnación, en el CEMECO no había hematóloga, por estar de licencia de parto.

A pesar de tener las plaquetas en 10 mil, por su aspecto exterior, como asegura Encarnación, Martínez estaba "estable". Entonces, ese día, el 7 de agosto, en la tarde, la doctora Jorge "supuestamente" decide referirlo a la Plaza de la Salud. En este aspecto hay ciertas diferencias, porque mientras el doctor Salazar asegura que fueron los familiares del paciente quienes quisieron llevárselo y pidieron su alta médica, los parientes afirman que fue "despachado".

El padre de Ángel Martínez insiste en el "supuestamente" del referimiento, porque cuando el paciente llegó a la Plaza de Salud, luego de un accidentado viaje, en ese centro no había camas, y de allí llamaron al Centro Médico Moderno, adonde fue enviado de urgencia, previo pedido de plaquetas para transfundirlo, con transferencia inmediata a la unidad de cuidados intensivos, de donde ya no saldría.

El desenlace fatal

Ángel Generoso Martínez fue internado en el Centro Médico Moderno el 7 de agosto de 2012 a las 8:20 p.m. Luego de ser transfundido, las plaquetas pudieron subir a 13 mil, pero ya el cuadro presentaba "trombocitopenia severa, derrame pleural bilateral y epatoesplenomegalea", lo que según algunos de los especialistas que lo atendieron, indicaba un deterioro grave con disfunción hepática y disrupción en la función renal.

Ya en ese momento el diagnóstico es "dengue con signos de alarma, síndrome hepato renal". Además, se le indicó realizar análisis para descartar también la posibilidad de que hubiera presencia de malaria o leptospirosis. Pero no hubo tiempo para tanto… Aproximadamente a las 2:30 p.m. del 8 de agosto, Ángel Generoso Martínez murió.

El certificado de defunción, rubricado por el doctor Víctor Matos, jefe del servicio de cuidados intensivos del Centro Médico Moderno, detalla que la muerte se produjo por "disautonomía vagal, shock distributivo y fallo hepato renal". El dengue no se llegó a confirmar.

Mala fama, ¿por nada?

Los rumores acerca del CEMECO y sus "prácticas" corren por San Cristóbal como las aguas del río Nigua luego de un huracán. Muchos residentes en la zona accedieron a brindar su testimonio públicamente, como Fausto Caminero, un colmadero, que relata cómo hace unos dos años, por poco pierde a su hijo Jeffrey, a quien en la clínica querían operarlo cuando lo que tenía era dengue. "A mí no me decían nada, sólo que había que operarlo después de casi una semana interno, y me lo llevé, con las plaquetas en 30 y muy hinchado, a un centro en la capital donde de una vez lo entubaron".

Juan Esteban Portes, por su lado, denunció que su esposa perdió un embarazo de cinco meses, de gemelos, después de que del CEMECO la despacharan sin haber consultado con su ginecóloga y sin detectar que había dilatado en exceso.

Algunos prefieren el anonimato, como un pequeño empresario de Madre Vieja, quien con convicción asegura: "Primero me muero en el camino a la capital, que ir al CEMECO". Según cuenta, una vez presentó una alergia a un medicamento y cuando fue al médico le tomaron la presión -con un equipo que luego se descubrió que estaba dañado- y al darle muy alterada, quisieron inyectarlo para bajársela, lo que hubiera sido un peligro, pues él la tenía en niveles normales.

Sin embargo, el director médico del CEMECO, doctor Salazar, aunque afirma tener conocimiento del estado de opinión acerca del centro, considera que se debe a "la alta capacidad resolutiva que no tienen las demás clínicas y estamos en capacidad de resolver casos graves, por lo que hay alto riesgo de complicaciones y de que ocurran fallecimientos".

El CEMECO, que funciona desde hace ocho años, actualmente dispone de 48 camas hospitalarias y cuenta con una unidad de cuidados intensivos.

En el caso de Ángel Generoso Martínez, el doctor Salazar defiende el manejo y el tratamiento del paciente. En ese sentido también coincide el gastroenterólogo, doctor José Enrique Encarnación, quien inclusive manifestó que fue "perfecto".

Claro, que en esa perfección difícilmente quepa el dolor, la consternación y las interrogantes de la familia del joven Ángel, que dejó cuatro niños en la orfandad, Luz Crismely, de ocho años, Ángel Generoso, de cinco; Angelina de cuatro y Nashla, de dos.