¿Maná turístico para Puerto Plata?

Puerto Plata quedó en el primer lugar como el sitio más apropiado para desarrollar la tecnología.
Una tecnología que utiliza las aguas frías del mar para producir aire acondicionado, podría salvar la industria turística de Puerto Plata.

Pocos pensarán que la futura competitividad turística de Puerto Plata pudiera estar en manos del nuevo Ministerio de Energía y Minas (MEM). Pero eso fue lo que pareció, al celebrar recientemente esa cartera, con el copatrocinio del Banco de Desarrollo de América Latina (antiguo CAF) y la Agencia Francesa de Desarrollo, un taller donde se examinó la posibilidad de introducir en esta parte del Caribe la tecnología de producción de aire acondicionado mediante el uso de las frías aguas de las profundidades marinas. La enorme reducción de los costos operacionales que esa tecnología hace posible, permitiría vislumbrar un "boom" turístico en la costa Norte.

Es bien sabido que, con el surgimiento de otros destinos turísticos del Caribe hispano (Cuba, Cancún, Centroamérica, Bávaro-Punta Cana) ese polo turístico ha perdido competitividad en la última década. A pesar de que sus tarifas hoteleras son de las más competitivas y de que el "todo incluido" es el modelo de negocio prevaleciente, Puerto Plata y sus lugares aledaños no ejercen hoy día el poder de atracción de que hicieron gala a finales del siglo pasado. La situación se refleja en la pobre rentabilidad de la hotelería de la zona, la cual se ve afectada por bajas tasas de ocupación y bajas tarifas. Por eso, algunas cadenas hoteleras internacionales tienen algunos de sus hoteles de esa región en venta y la economía de la comarca está resentida.

En los últimos tiempos, los puertoplateños se han "puesto las pilas" y han emprendido numerosas iniciativas para recuperar la bonanza de antaño. Pero a pesar de que las iniciativas promocionales se han intensificado y diversificado, y de que numerosas obras públicas han mejorado la imagen de la zona, el problema de la edad de la planta hotelera persiste como un lastre difícil de superar. Es precisamente la baja rentabilidad de las inversiones hoteleras lo que dificulta la obtención del financiamiento requerido para acometer proyectos de remodelación y modernización. De ahí que cualquier recurso que apuntale la competitividad, tal y como sería la llamada tecnología SWAC ("seawater air conditioning" en inglés), debe ser bienvenido.

La novedosa SWAC utiliza la diferencia entre la temperatura de las aguas del mar a un kilómetro de profundidad y la de la superficie para producir aire acondicionado a un bajísimo costo. La primera es succionada de las profundidades mediante una tubería gruesa que impide que suba de temperatura antes de llegar a la superficie. Una bomba mecánica succiona el agua y un intercambiador de calor permite traspasar esa temperatura (3-6C) al agua del sistema de refrigeración (25-27C). Se estima que el uso de esta tecnología puede reducir los costos operacionales en un 90%. Y como el aire acondicionado es responsable de un 60-70% del consumo de electricidad en un hotel y la factura eléctrica ronda el 15% de los gastos operacionales totales, el beneficio de optar por la SWAC sería mayúsculo.

El evento del MEM citado, trató específicamente los requisitos y las condiciones para el desarrollo del sistema SWAC en el Caribe. De ocho lugares evaluados por la firma de ingeniería oceánica de Hawaii, Makai Ocean Engineering (Ocho Ríos, Montego Bay, Santo Domingo, Aeropuerto Las Américas, Puerto Plata, Basse Terre y Fort de France), Puerto Plata quedó en el primer lugar como el sitio más apropiado para tal desarrollo, seguido de Montego Bay. Esto así porque la profundidad deseada está a apenas 4.5 kilómetros de la costa y, en consecuencia, la inversión en las tuberías y demás componentes del sistema sería menor que en Montego Bay.

Según Makai, lamentablemente las condiciones no son favorables para el polo Bávaro-Punta Cana. Los alrededores de Boca de Yuma y de Nisibón tienen las profundidades requeridas, pero la tubería tendría que ser de más de diez kilómetros. Tal distancia no es adecuada para que el SWAC funcione bien, aunque sí podría pensarse en la tecnología de conversión de energía térmica (OTEC), para producir electricidad, porque en tal caso, no se tendría que movilizar el agua, y la electricidad se podría transmitir por cable desde la plataforma de alta mar.

El SWAC podría funcionar frente a Santo Domingo y en el Aeropuerto Las Américas, además de la Bahía de Neyba y frente a la Laguna de Oviedo. Pero por esos lares no habría clientela para la producción de aire acondicionado, aunque sí hay condiciones para producir electricidad.

De acuerdo al estudio de la firma hawaiiana, la inversión requerida para montar el sistema en Puerto Plata sería de US$68.5 millones (contra US$100 en Montego Bay). El modelo usado para estimar la inversión determinó también que el ahorro anual que tendrían los hoteles y las otras clientelas del área sería de US$15 millones, y el periodo de recuperación de la inversión sería de apenas 4.5 años.

El representante de la CAF dijo que ellos están dispuestos a conseguir los fondos no reembolsables para el estudio de factibilidad definitivo y sugirió que la entidad consideraría el financiamiento de tal proyecto.

Si las condiciones técnicas son adecuadas y el financiamiento está disponible, Puerto Plata no debe perder tiempo y debería abocarse inmediatamente a perseguir esta panacea para blindar su competitividad turística. Sin embargo, el proyecto podría quedarse en el tintero si no surge el liderazgo para acometer la tarea correspondiente.

Las dos asociaciones de hoteles existentes (una para Playa Dorada y otra para la ciudad y lugares aledaños) deberían tomar las riendas, e inclusive contemplar la posibilidad de hacer del proyecto de SWAC uno colectivo. Así tendrían más músculo político para obviar cualquier barrera de entrada que le puedan poner y hasta para conseguir alguna participación del Estado que viabilice su concreción.

Naturalmente, el proyecto podría que ser atractivo para un inversionista individual. Pero eso no podría aparecer tan fácilmente, en vista de que los inversionistas en materia de generación de energía están comprometidos con sus propias tecnologías. Es dable suponer que los resultados del estudio de factibilidad definitivo arrojaría una atractiva tasa de retorno a la inversión. Los que pudiesen estar interesados en explorar su posible involucramiento deben ver los sistemas de SWAC existentes en lugares tales como ArubaCurazao y Honolulu, por ejemplo, para comprobar su rentabilidad.

De cualquier modo, lo que quedó demostrado en el evento del MEM es que existen tecnologías nuevas que pueden apuntalar la competitividad de nuestro destino turístico. En el caso de la OTEC, la promesa para Bávaro-Punta Cana es casi milagrosa no solo en razón de la reducción de los costos de electricidad, sino también porque dicha tecnología permitiría desarrollar sistemas de desalinización para mitigar el creciente agotamiento del acuífero regional. También para garantizar el suministro de insumos agrícolas (invernaderos) y marinos (acuacultura).

Al final habrá que identificar los posibles emprendedores para acometer estas transformaciones. El hecho de que el 90% de las habitaciones hoteleras de clase mundial en el país sean propiedad extranjera y estén en manos de cadenas hoteleras internacionales podría ser un factor positivo. Pero son muchos los obstáculos locales a vencer debido a los intereses creados. De ahí que un Ministerio de Energía y Minas añade ahora, con una posible gestión proactiva para provocar la inversión necesaria, el gran reto de apuntalar la competitividad turística de nuestro destino. En la tarea, de seguro que hasta el Ministerio de Turismo se animará a arrimar el hombro. Y por lo menos Puerto Plata quedaría agradecido, en tanto el esfuerzo consolidara su recuperación del mercado frente a sus competidores del Caribe hispano.