¿Qué son los ciclones?

Pese a su paso por la República Dominicana, pocos saben sobre su formación y los elementos que inciden en esto

Los huracanes más pequeños pueden medir 40 kilómetros de diámetro, mientras que los que se forman en el Océano Pacífico pueden alcanzar hasta los 1,700 kilómetros de diámetro. (Diario Libre)

Los fenómenos atmosféricos son variados y en cada temporada ciclónica acechan a la República Dominicana bajo una estela de destrucción, muertes e inundaciones. Dejan una gran cantidad de refugiados, poblados incomunicados y desolación.

El huracán es un tipo de ciclón tropical que se desplaza en forma de espiral sobre la superficie terrestre. Este fenómeno, que corresponde a un centro de baja presión atmosférica, circula alrededor de un punto central o en el sentido contrario de las agujas del reloj en el Hemisferio Sur.

A este fenómeno atmosférico también se le conoce como ciclón en el Océano Índico y en el Pacífico Sur, huracán en el Atlántico Occidental y el Pacífico Oriental y tifón en el Occidental.

Tamaño

Los ciclones miden, por lo general, entre 8 y 10 kilómetros de alto y de 500 a 100 kilómetros de ancho. Sin embargo, su tamaño puede variar.

Un ejemplo es que los huracanes más pequeños pueden medir 40 kilómetros de diámetro, mientras que los que se forman en el Océano Pacífico pueden alcanzar hasta los 1,700 kilómetros de diámetro.

Las partes del huracán también poseen diferentes dimensiones. El ojo mide entre 25 y 35 kilómetros, aunque puede variar como los del Pacífico que alcanzan un promedio de 80 kilómetros. Esto porque los tifones que se originan en esta región son considerados los más grandes del mundo.

Elementos para su origen y formación

Este fenómeno atmosférico se origina, generalmente, en todos los océanos, a excepción del Atlántico Sur y el Pacífico Sur.

Para que los huracanes se formen es necesario que cuatro elementos importantes se den dentro de la atmósfera.

El primero es la temperatura. Esta debe ser superior a los 80 grados Fahrenheit para que el agua del océano se evapore y alcance el nivel para formar el fenómeno, además de generar la humedad.

Este segundo elemento es importante para la formación y mantenimiento de la intensidad de los huracanes. Esto porque el fenómeno necesita la energía de evaporación para avanzar e incrementar su categoría.

Otro de los elementos es el viento cálido, permite que el fenómeno ascienda y que continúe el proceso de evaporación.

El Giro o Spin, que tiene que ver con la rotación de la tierra, permitirá que el tifón tenga una rotación contraria a las manecillas del reloj en el hemisferio norte y en sentido al hemisferio sur.

Once días son suficientes

El diario de formación de un huracán demuestra que desde su formación es peligroso.

Un huracán no empieza siendo un huracán. En su primer día de formación es una tormenta y se genera por la evaporación y condensación de millones de litros de agua. Durante su primera fase, los vientos alcanzan los 118 kilómetros por hora.

Luego de dos días, en el tercero, la tormenta pasa a ser una depresión tropical. Esto ocurre cuando dos frentes meteorológicos de temperaturas diferentes chocan, elevando la temperatura del nivel del mar a 27 grados centígrados. Por esto se forma un remolino con vientos menores a los 62 kilómetros por hora.

En el quinto día la depresión pasa a ser una tormenta tropical, alcanzando vientos superiores a los 62 kilómetros por hora.

Durante el séptimo día miles de millones de litros de agua se evaporan y condensan, estos alimentan la tormenta tropical y forman el huracán. En esta fase los vientos alcanzan los 118 kilómetros por hora.

El último día el huracán pierde fuerza al entrar a tierra. Sin embargo, anterior a esto, provoca fuertes precipitaciones en la zona donde pasa.

Por Romina Vásquez / Luis F. Vidal