Muerte de Bin Laden, triunfo para CIA tras una década de críticas y fracasos
Osama bin Laden, el terrorista más buscado del mundo, murió ayer a manos de una elite de soldados estadounidenses
WASHINGTON.- La muerte de Osama bin Laden representa un importante triunfo para la CIA y los servicios de información de Estados Unidos, que en los últimos tiempos han sido blanco de críticas por su ineficacia y sus técnicas de interrogatorio.
Osama bin Laden, el terrorista más buscado del mundo, murió ayer a manos de una elite de soldados estadounidenses que, en una operación ultrasecreta, cercó e invadió la mansión que el saudí ocupaba en la ciudad de Abottabad, en Pakistán.
Culminaban así casi cuatro años de trabajo de las agencias de inteligencia, que comenzó cuando la CIA empezó a seguir la pista sobre una de las personas que formaban el círculo más íntimo de colaboradores de Bin Laden, en concreto uno de sus 'correos' o asistentes.
La revista Time indica hoy que la pista surgió de los interrogatorios a los que fue sometido Jalid Sheij Mohamed, considerado el cerebro de los ataques del 11 de septiembre, y uno de los más estrechos colaboradores de Bin Laden. La CIA obtuvo una información similar del sucesor de Mohamed, Abul Faraj al Libi.
Ambos fueron objeto de las controvertidas técnicas de interrogatorio que aplicó el Gobierno de Estados Unidos, bajo el mandato de George W. Bush, en prisiones ubicadas fuera del país, en concreto en Polonia y Rumanía.
Tras la masacre de los atentados de septiembre de 2001, el Gobierno de Bush autorizó a la CIA a llevar a cabo los interrogatorios más agresivos de la historia del país, política que desautorizó y desmanteló posteriormente el ejecutivo de Barack Obama.
En aquella época, según revelaron informes publicados con posterioridad, la CIA llegó a intimidar con pistolas y taladradoras eléctricas a sospechosos de terrorismo sometidos a interrogatorio y les amenazó con asesinar a sus familias.
Osama bin Laden, el terrorista más buscado del mundo, murió ayer a manos de una elite de soldados estadounidenses que, en una operación ultrasecreta, cercó e invadió la mansión que el saudí ocupaba en la ciudad de Abottabad, en Pakistán.
Culminaban así casi cuatro años de trabajo de las agencias de inteligencia, que comenzó cuando la CIA empezó a seguir la pista sobre una de las personas que formaban el círculo más íntimo de colaboradores de Bin Laden, en concreto uno de sus 'correos' o asistentes.
La revista Time indica hoy que la pista surgió de los interrogatorios a los que fue sometido Jalid Sheij Mohamed, considerado el cerebro de los ataques del 11 de septiembre, y uno de los más estrechos colaboradores de Bin Laden. La CIA obtuvo una información similar del sucesor de Mohamed, Abul Faraj al Libi.
Ambos fueron objeto de las controvertidas técnicas de interrogatorio que aplicó el Gobierno de Estados Unidos, bajo el mandato de George W. Bush, en prisiones ubicadas fuera del país, en concreto en Polonia y Rumanía.
Tras la masacre de los atentados de septiembre de 2001, el Gobierno de Bush autorizó a la CIA a llevar a cabo los interrogatorios más agresivos de la historia del país, política que desautorizó y desmanteló posteriormente el ejecutivo de Barack Obama.
En aquella época, según revelaron informes publicados con posterioridad, la CIA llegó a intimidar con pistolas y taladradoras eléctricas a sospechosos de terrorismo sometidos a interrogatorio y les amenazó con asesinar a sus familias.
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