Papa acelera proceso para santificar a Juan Pablo II
El Papa Benedicto XVI anunció el viernes que decidió acelerar el proceso que podría conducir a la santificación de su antecesor Juan Pablo II. El Papa dijo en un encuentro con sacerdotes que había decidido una dispensa con las reglas que imponen un período de espera de cinco años después de la muerte de una persona para poder empezar el procedimiento hacia su santificación.
De no haberse decidido esa dispensa, el procedimiento hacia la beatificación de Juan Pablo, que murió el pasado 2 de abril, recién habría podido comenzar en el 2010. La beatificación es el último paso antes de la santificación.
La decisión de Benedicto XVI significa que Juan Pablo II podría ser beatificado y luego declarado "beato de la Iglesia" dentro de pocos años si se le atribuye un milagro.
Las reglas de la Iglesia Católica dicen que el primer paso hacia la santificación, conocido como "abrir una causa," no puede comenzar hasta cinco años después de la muerte de la persona.
La norma apunta, entre otras cosas, a permitir que las emociones se serenen tras la muerte del eventual santo y a que puedan prepararse la documentación y los testigos que apoyan la causa.
Pero Juan Pablo II, que rompió muchas reglas en su largo papado, fijó un precedente al transgredir esa ley tras la muerte de la Madre Teresa.
En 1999, otorgó una dispensa y permitió que se iniciara la causa por la santificación de la Madre Teresa sólo dos años después de su muerte.
Benedicto XVI anunció su decisión en latín a un grupo de sacerdotes durante una visita a la basílica de San Juan en Roma.
La noticia fue recibida con un fuerte aplauso, ante lo cual Benedicto XVI se permitió bromear diciendo que estaba claro que los sacerdotes habían entendido el mensaje en latín, tornando innecesario su repetición en italiano.
Durante el funeral de Juan Pablo II el ocho de abril la multitud pidió su santificación.
Muchas de las personas que conocieron o trabajaron con Juan Pablo II aún están vivas. Ello podría acelerar el caso significativamente porque sería fácil contactar a los testigos para que declaren
Las reglas de la Iglesia Católica dicen que el primer paso hacia la santificación, conocido como "abrir una causa," no puede comenzar hasta cinco años después de la muerte de la persona.
La norma apunta, entre otras cosas, a permitir que las emociones se serenen tras la muerte del eventual santo y a que puedan prepararse la documentación y los testigos que apoyan la causa.
Pero Juan Pablo II, que rompió muchas reglas en su largo papado, fijó un precedente al transgredir esa ley tras la muerte de la Madre Teresa.
En 1999, otorgó una dispensa y permitió que se iniciara la causa por la santificación de la Madre Teresa sólo dos años después de su muerte.
Benedicto XVI anunció su decisión en latín a un grupo de sacerdotes durante una visita a la basílica de San Juan en Roma.
La noticia fue recibida con un fuerte aplauso, ante lo cual Benedicto XVI se permitió bromear diciendo que estaba claro que los sacerdotes habían entendido el mensaje en latín, tornando innecesario su repetición en italiano.
Durante el funeral de Juan Pablo II el ocho de abril la multitud pidió su santificación.
Muchas de las personas que conocieron o trabajaron con Juan Pablo II aún están vivas. Ello podría acelerar el caso significativamente porque sería fácil contactar a los testigos para que declaren
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