Papa pide rechazar a prensa que ridiculiza la virginidad antes del matrimonio
SAO PAULO, BRASIL.- Benedicto XVI canonizó hoy en Sao Paulo a Fray Galvao, el primer santo brasileño, ante más de un millón de personas, en una ceremonia en la que criticó a los medios de comunicación "que ridiculizan la santidad del matrimonio y la virginidad antes del matrimonio".
En la homilía, el Papa afirmó que "el mundo necesita vidas limpias, sentimientos claros y gentes sencillas que rehúsen a ser consideradas criaturas objetos de placer. Es necesario rechazar aquellos medios de comunicación social que ridiculizan la santidad del matrimonio y la virginidad antes del matrimonio".
El Obispo de Roma, que en su encuentro de ayer con los jóvenes brasileños les animó a ser castos y les dijo que la vida conyugal sólo está reservada a las "parejas casadas", reiteró hoy a los presentes que no caigan en la tentación.
Subrayó el Pontífice que se vive en una época dominada por el hedonismo y que la devoción mariana "es la mayor defensa contra los males que afligen a la vida moderna".
En su tercer día de estancia en Sao Paulo, Benedicto XVI celebró una misa multitudinaria en la explanada de Campo de Marte, donde acompañado por los obispos brasileños y latinoamericanos y decenas de miles de fieles -según los organizadores más de un millón- elevó a la gloria de los altares y al culto universal al primer santo de Brasil, el franciscano Antonio de Santa Ana Galvao, más conocido como Fray Galvao.
Nacido en 1739 y fallecido en 1822, Fray Galvao es muy venerado en Brasil y la proclamación de la santidad ha llenado de orgullo a sus compatriotas, según destacaron numerosos asistentes.
El Papa subrayó del nuevo santo su labor evangelizadora y su constante adoración de la Eucaristía, lo que le dio pie para afirmar que el sacerdote debe dar ejemplo colocando la liturgia eucarística en el centro de toda la misión pastoral.
"Los fieles, a su vez, deben recibir y venerar al Santísimo Sacramento con piedad y devoción, deseando acoger a Jesús con fe y acudiendo cada vez que sea necesario al sacramento de la Reconciliación (penitencia) para purificar el alma de cada pecado", afirmó el Papa.
Con estas palabras Benedicto XVI recordó la exhortación apostólica "Sacramentum Caritatis", documento con el que concluyó el Sínodo de Obispos celebrado en octubre de 2005 en el Vaticano sobre la Eucaristía, en el que el Papa resaltó la importancia del ritual y de la confesión y pidió a los sacerdotes que limiten la absolución general e insistan en la personal.
De Fray Galvao resaltó su fama "como pacificador de las almas y de las familias" y su labor en defensa de los pobres y los enfermos.
El nuevo santo, cuyo nombre de pila era Antonio Galvao de Franca, nació en Guarantingueta, en el estado de Sao Paulo. De familia muy creyente, entró en la Orden de los Frailes Menores Alcantarinos o Descalzos y es el fundados del Monasterio de las Religiosas Concepcionistas.
Hombre de paz y caridad, según le denominó el Senado del Estado de Sao Paulo en 1798, Fray Galvao es el tercer santo latinoamericano proclamado por Benedicto XVI, tras el obispo mexicano Rafael Guizar Valencia (1878-1938) y el chileno Alberto Hurtado Cruchaga (1901-1952).
Tras la misa, el Papa visitará la catedral de Sao Paulo y se reunirá con los obispos brasileños, a los que dirigirá un discurso que se espera con mucha atención y en el que marcará las líneas que tienen que seguir.
A media tarde, el Papa Ratzinger se trasladará a Aparecida, a 170 kilómetros, en cuyo santuario del mismo nombre -el segundo más visitado de América Latina tras el de Guadalupe, de México- inaugurará el domingo día 13 la V Asamblea general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM).
El Pontífice pedirá a los prelados una nueva evangelización de América Latina, el continente donde viven la mitad de los más de mil millones de católicos del mundo.
Subrayó el Pontífice que se vive en una época dominada por el hedonismo y que la devoción mariana "es la mayor defensa contra los males que afligen a la vida moderna".
En su tercer día de estancia en Sao Paulo, Benedicto XVI celebró una misa multitudinaria en la explanada de Campo de Marte, donde acompañado por los obispos brasileños y latinoamericanos y decenas de miles de fieles -según los organizadores más de un millón- elevó a la gloria de los altares y al culto universal al primer santo de Brasil, el franciscano Antonio de Santa Ana Galvao, más conocido como Fray Galvao.
Nacido en 1739 y fallecido en 1822, Fray Galvao es muy venerado en Brasil y la proclamación de la santidad ha llenado de orgullo a sus compatriotas, según destacaron numerosos asistentes.
El Papa subrayó del nuevo santo su labor evangelizadora y su constante adoración de la Eucaristía, lo que le dio pie para afirmar que el sacerdote debe dar ejemplo colocando la liturgia eucarística en el centro de toda la misión pastoral.
"Los fieles, a su vez, deben recibir y venerar al Santísimo Sacramento con piedad y devoción, deseando acoger a Jesús con fe y acudiendo cada vez que sea necesario al sacramento de la Reconciliación (penitencia) para purificar el alma de cada pecado", afirmó el Papa.
Con estas palabras Benedicto XVI recordó la exhortación apostólica "Sacramentum Caritatis", documento con el que concluyó el Sínodo de Obispos celebrado en octubre de 2005 en el Vaticano sobre la Eucaristía, en el que el Papa resaltó la importancia del ritual y de la confesión y pidió a los sacerdotes que limiten la absolución general e insistan en la personal.
De Fray Galvao resaltó su fama "como pacificador de las almas y de las familias" y su labor en defensa de los pobres y los enfermos.
El nuevo santo, cuyo nombre de pila era Antonio Galvao de Franca, nació en Guarantingueta, en el estado de Sao Paulo. De familia muy creyente, entró en la Orden de los Frailes Menores Alcantarinos o Descalzos y es el fundados del Monasterio de las Religiosas Concepcionistas.
Hombre de paz y caridad, según le denominó el Senado del Estado de Sao Paulo en 1798, Fray Galvao es el tercer santo latinoamericano proclamado por Benedicto XVI, tras el obispo mexicano Rafael Guizar Valencia (1878-1938) y el chileno Alberto Hurtado Cruchaga (1901-1952).
Tras la misa, el Papa visitará la catedral de Sao Paulo y se reunirá con los obispos brasileños, a los que dirigirá un discurso que se espera con mucha atención y en el que marcará las líneas que tienen que seguir.
A media tarde, el Papa Ratzinger se trasladará a Aparecida, a 170 kilómetros, en cuyo santuario del mismo nombre -el segundo más visitado de América Latina tras el de Guadalupe, de México- inaugurará el domingo día 13 la V Asamblea general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM).
El Pontífice pedirá a los prelados una nueva evangelización de América Latina, el continente donde viven la mitad de los más de mil millones de católicos del mundo.