Papa viaja mañana a Polonia deseándole primavera de fe y progreso

CIUDAD DEL VATICANO - Benedicto XVI emprende mañana viaje a Polonia, país al que desea que viva "una renovada primavera de fe y progreso civil" conservando siempre viva la memoria de Juan Pablo II.

"Permaneced siempre fuertes en la fe", dijo hoy el Papa dirigiéndose a los polacos presentes en la plaza de San Pedro del Vaticano durante la audiencia pública, pocas horas antes de viajar a Varsovia, primera etapa del viaje en el que recorrerá los lugares donde pasó su vida Juan Pablo II y el campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau.

Joseph Ratzinger pidió a todos los fieles que le acompañen con los rezos durante este viaje, que se prolongará hasta el 28 de mayo y que pidan la intercesión de María.

"Para que guíe mis pasos y pueda confirmar la fe a la querida comunidad católica polaca, para que afronte con una incisiva acción evangelizadora los desafíos del momento", explicó.

"Que sea María la que logre para esa nación una renovada primavera de fe y de progreso civil, conservando siempre la memoria de mi gran predecesor (Juan Pablo II)", añadió el obispo de Roma.

El Papa emprende este viaje -su segundo por el mundo, aunque es el primero decidido totalmente por él, ya que la visita a Colonia (Alemania) en agosto pasado ya la había aceptado Juan Pablo II- con gran ilusión y deseo, según manifestó él mismo recientemente.

En estos cuatro días seguirá las huellas de Karol Wojtyla, visitando la ciudad donde nació, los monasterios donde acudía y Cracovia, la ciudad de la que fue arzobispo y cardenal, de la que salió en 1978 para participar en el cónclave que le eligió Pontífice.

Benedicto XVI se siente muy unido a Juan Pablo II, del que fue su brazo derecho durante 24 años como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Con este viaje le rinde homenaje y a la vez visitando los campos de exterminio nazi de Auschwistz-Birkenau -donde murieron entre otros, más de un millón de judíos y decenas de miles de polacos- reconcilia a dos pueblos, el polaco y el alemán, y a la vez vuelve a honrar a los hebreos.

Un Papa alemán rezará en el campo de concentración donde los alemanes nazis mataron sin compasión. Todo un símbolo.

Durante la visita al complejo de la muerte, como es conocido el campo de concentración pedirá por la paz en el mundo y encenderá un cirio, símbolo de la vida y de la memoria.

Su presencia también sanará definitivamente las relaciones entre la dos iglesias. Karol Wojtyla fue uno de los firmantes en 1965 de la carta enviada por los obispos polacos a los alemanes en la que afirmaron: "nosotros perdonamos y pedimos perdón".

Joseph Ratzinger en aquellos años fue uno de los promotores de la respuesta en el mismo sentido de los obispos alemanes. Ahora, su presencia cierra definitivamente el problema, según fuentes de la iglesia polaca.

El presidente polaco, Lech Kaczynski, dijo recientemente que el viaje tiene un gran significado emotivo para los polacos, que le agradecen las continúas muestras de afecto, y sirve a la vez para ratificar la identidad europea.

Benedicto XVI llega mañana a un país donde los católicos, según datos facilitados por la Iglesia católica polaca, son el 95,8 por ciento de la población (36,6 millones de los 38,2 millones de habitantes).

De esos católicos, el 45 por ciento participa en la misa dominical. Sin embargo, algunos sacerdotes consideran esa cifra demasiado optimista, ya que aseguran que no son más del 11 por ciento.

Benedicto XVI llegará a media mañana a Varsovia, donde se entrevistará con el presidente, Lech Kaczynski, visitará la Catedral y mantendrá un encuentro ecuménico con las confesiones cristianas.

El día 26 celebrará una misa que se espera multitudinaria en la plaza Pilsudski y a media tarde saldrá hacia el santuario de Czestochowa, donde venerará a la Virgen negra de Jasna Gora.

De allí se trasladará a Cracovia. El 27 viajará a Wadowice, el pueblo donde nació Wojtyla, en el que visitará la casa natal.

La peregrinación incluye el santuario de Kalwaria Zebrzydowska, muy querido por Juan Pablo II ya que allí fue confiado a la Virgen por su padre.

De vuelta a Cracovia, visitará el santuario de la Divina Misericordia y la catedral de Wawel y se reunirá con los jóvenes.

El domingo oficiará una misa que se espera multitudinaria y, antes de volver a Roma, visitará el cercano campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau.