Pez león: Si no puedes vencer a tu rival, cómetelo
SD. Jesús Constantino es un estudiante de la Escuela de Gastronomía de la Universidad del Caribe en Cancún, México, que decidió poner sus conocimientos culinarios al servicio de la conservación de la biodiversidad en nuestras costas.
Llegó a nuestro país a través del programa de Movilidad Estudiantil de la Universidad Iberoamericana (Unibe) y completa un semestre en el Recinto Cap Cana realizando una labor que además de la función social que cumple, contribuye a la conservación de nuestros ecosistemas de coral: enseñar a los pescadores de la zona que el pez león (Pterois volitans) se come y a los cocineros cómo cocinarlo.
Su área principal de operación son los restaurantes y hoteles de la zona de Bávaro, Punta Cana. Jesús realiza encuentros en la zona con profesionales y organizaciones comunitarias a fin de vincular restaurantes con pescadores y así incrementar el consumo del pez león.
Jesús comenzó este proyecto en México hace un año, sumándose a un programa de control de esta especie invasora que promueven en toda el área del Caribe organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Todo comenzó en 1992 cuando debido al huracán Andrew hubo problemas con la energía eléctrica en Florida y al parecer algunos criadores liberaron en el mar varios ejemplares de pez león para evitar que se murieran. Esta especie, que es oriunda del Pacífico, en menos de 15 años ya se había expandido hasta Nueva York por el atlántico y hasta la costa Caribe de Venezuela.
Es un depredador muy eficaz y glotón que devora cientos de peces e invertebrados de arrecife, sobre todo sus larvas y juveniles, razón por la cual su impacto en las poblaciones es devastador. Dada su alta tasa de reproducción (una hembra pone miles de huevos al año) constituye una amenaza real para los ecosistemas de coral y la industria pesquera.
En algunas zonas la pesca se ha reducido a la mitad. Estudios realizados en Bahamas reportan reducciones preocupantes de la biodiversidad luego de la llegada del pez león a ciertas zonas. El pánico que ha creado su llegada es tal, que recientemente el presidente de Colombia ofreció recompensas económicas a los pescadores que los atrapen.
Otro factor que facilita la proliferación y expansión de esta voraz especie es que no tiene enemigos naturales en nuestros mares. Un enemigo potencial sería la Cherna, pero la pesca excesiva ha reducido drásticamente las poblaciones de esta especie. Sin embargo, un pargo lunar (Lutjanus analis) fue firmado en Cotzumel devorando un pez león juvenil (https://youtu.be/MXW5Fa81z5w). Confiamos en que otros depredadores locales se animen y se unan a los pargos para frenar a este temible invasor. De cualquier forma, hay que promover su consumo e incluirlo en el menú de los restaurantes, lo que se ha estado haciendo en nuestro país últimamente. A eso alude el título que adeudo a Lilliana Vélez: si no puedes vencerlo, cómetelo.
Aunque para controlarlos, ya que exterminarlos es prácticamente imposible, habría que pescar cada mes un tercio de los adultos invasores de una población.
Por eso hay que destacar la labor solidaria que realiza Jesús Constantino en nuestro país. Que un estudiante mexicano de gastronomía se preocupe por nuestra fauna marina nos confirma que las contribuciones pueden llegar desde cualquier ámbito profesional y, algo aún más importante, que la lucha por la conservación de la biodiversidad no tiene fronteras. guerrero.simonmail.com
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