Remembranzas de una organizadora de campamentos verano

El Círculo de Educación Integral organizó varios campamentos.

SANTO DOMINGO. Con motivo de finalizar el año escolar, y de aproximarse el verano, y ver las promociones para los diferentes campamentos de verano que se ofertan en el país, evoco con alegría y un dejo de nostalgia, mi experiencia personal vivida durante décadas en la planificación, organización y realización de diferentes campamentos de verano. Esta fue una práctica que disfruté a plenitud y que me permitió a través de ellos vivir la experiencia de la maternidad, al atender, proteger e instruir a tantos niños y niñas que pasaron por los mismos.

Durante varios años, preparé, dirigí y gocé hasta la saciedad mis campamentos de verano. El primero, coordinado a través de mi oficina, Círculo de Educación Integral, fue titulado “Hombrecitos y Mujercitas” en el 1987.

A partir de ese momento, cada verano planeé diferentes tipos de campamentos a través del Círculo, para empresas que se preocupaban por el desarrollo integral de los hijos de sus empleados: campamentos institucionales; campamentos familiares a empresas multinacionales, en el mar y en la montaña. Incluíamos diferentes actividades dirigidas a niños, niñas y adolescentes. Creábamos un espacio para que los participantes expresaran sus sentimientos.

La combinación de variedad y cantidad de interesantes actividades hacía de mis campamentos una experiencia inolvidable. Diversión, nuevas aventuras y grandes emociones se combinaban atractivamente. Fuimos pioneros en el país en organizar los Spa de Talasoterapia y los campamentos de verano en el mar, tan rica fuente de salud y bienestar.

Con la presencia de un ecologista marino, los participantes conocían el fascinante y hermoso mundo animal marino. Muy provechosa también era la técnica de talasoterapia que desarrollábamos: baños de sal, baños de arcilla, de arena...

Mis campamentos tenían la finalidad de fomentar entre los participantes hábitos físicos, emocionales y mentales positivos; enseñarles la importancia de una nutrición balanceada para mantener la salud; intercambiar en una atmósfera programada, analítica y no amenazante y ofrecer los conocimientos básicos para enfrentar situaciones de emergencia.

La experiencia de “Un verano con el mar” estaba apoyada en un equipo multidisciplinario, integrado por médicos, enfermeras, sicólogos, orientadores, ecologistas marinos, talasoterapistas, nutricionistas, expertos en gimnasia ambiental dirigida, entrenadores deportivos, y profesores en diferentes áreas.

Es el momento para agradecer a los padres y tutores que confiaron en mi trabajo y permitieron que sus hijos vivieran una experiencia de crecimiento, educativa, recreativa y de salud en aquellos campamentos que preparé con tanto amor y minuciosidad.