S.Sede: Iglesia Católica es la de Cristo y en las otras también hay salvación
CIUDAD DEL VATICANO.- La Iglesia Católica "no renuncia a su convicción de ser la única verdadera" Iglesia de Cristo, aunque reconoce que en las iglesias ortodoxas y en las "comunidades cristianas" surgidas de la Reforma -a las que no considera iglesias- hay elementos de salvación.
Así se afirma en el documento "Respuestas a algunas preguntas acerca de ciertos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia", preparado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, (ex Santo Oficio), presentado hoy por el Vaticano.
El texto está firmado por el prefecto de la congregación, el cardenal William Levada, y "aprobado y confirmado" por el Papa y lleva anexo un "comentario" en el que se explica que el objetivo es "precisar" el significado "auténtico" de "algunas expresiones eclesiológicas magisteriales que corren el peligro de ser tergiversadas en las discusiones teológicas".
Se refiere a las diferentes interpretaciones generadas por el documento del Concilio Vaticano II "Lumen Gentium", de 1963, en el que se afirma que la Iglesia de Cristo subsiste en la Católica, y el polémico "Dominus Iesus" del año 2000.
El documento está dividido en cinco preguntas-respuestas y un comentario. La primera se refiere a si el Concilio Vaticano II cambió la precedente doctrina de la Iglesia y la respuesta es que "ni quiso cambiar ni de hecho la ha cambiado", sino que la ha desarrollado, profundizado y expuesto ampliamente.
En el comentario se precisa que la "Lumen Gentium" no cambió la doctrina tradicional de la Iglesia y que "Dominus Iesus" "sólo retomó los textos conciliares".
La segunda es "como se debe entender la afirmación de que la Iglesia de Cristo subsiste en la Católica" y la respuesta que da es que Cristo en la tierra "sólo constituyó una Iglesia" y que esa, "constituida y ordenada como una sociedad subsiste" en la Católica, gobernada por el sucesor de Pedro (el Papa) y los obispos en comunión con él.
El texto agrega que aunque se puede afirmar que la Iglesia de Cristo está presente en las otras iglesias y en las comunidades eclesiales separadas "gracias a elementos de santificación y verdad existentes", el término "subsiste" sólo se puede aplicar a la Católica.
Según el documento si se admitieran "muchas subsistencias" de la Iglesia fundada por Cristo la "unicidad" de esa Iglesia sufriría menoscabo.
Y en este punto el Vaticano se refiere al teólogo brasileño Leonardo Boff, según el cual -precisa el texto- la única Iglesia de Cristo "también podría subsistir en otras iglesias cristianas".
"Al contrario, el Concilio escogió la palabra 'subsistit' para aclarar que existe una sola subsistencia de la verdadera Iglesia, mientras que fuera de su estructura visible existen solo elementos eclesiales, los cuales, siendo elementos de la misma Iglesia, tienden y conducen a la Iglesia Católica", precisa el documento.
Y ahí entra la tercera pregunta, referida a por qué se usa "subsiste" y no sencillamente el verbo "es". El Vaticano considera que no cambia nada y que se usa para expresar más claramente que fuera de la Iglesia se encuentran muchos elementos que inducen a la unidad.
También se reconoce que la identificación de la Iglesia de Cristo con la Católica "no se puede entender como si fuera de la Católica hubiera un vacío eclesial".
"La sustitución de 'est' por 'subsistit', contra tantas interpretaciones infundadas, no significa que la Iglesia Católica renuncie a su convicción de ser la única verdadera Iglesia de Cristo. Indica una mayor apertura al ecumenismo", precisó el texto.
La cuarta pregunta se refiere a por qué el Concilio Vaticano II atribuye el nombre de "Iglesias" a las Orientales separadas de Roma y la respuesta es que aunque separadas tienen "verdaderos sacramentos y sobre todo, en virtud de la Sucesión apostólica, el sacerdocio y la eucaristía".
El documento precisa que dado que no reconocen el Primado de Pedro (del Papa), padecen de "carencias" y añade que el Primado no debe entenderse como "algo extraño o en rivalidad" con los obispos de esas iglesias, sino que debe verse como servicio a la unidad.
El documento reconoce que estas iglesias también son "medios de salvación".
El quinto y último punto se refiere a por qué la Iglesia Católica no reconoce como iglesias a las surgidas de la reforma protestante del siglo XVI y las llama "comunidades cristianas". El texto subraya que porque "no tiene la sucesión apostólica mediante el sacramento del Orden, un elemento constitutivo esencial de la Iglesia".
Además del sacerdocio, no han conservado la Eucaristía de manera "íntegra", lo que impide -dice el texto- ser consideradas iglesias.
No obstante, también le reconoce elementos de santificación y verdad, "que tienen un valor salvador".
El documento recuerda que el diálogo ecuménico es una de las prioridades de la Iglesia Católica y de Benedicto XVI y precisa que para que sea de verdad constructivo "es necesaria la fidelidad a la identidad de la fe católica".
Se refiere a las diferentes interpretaciones generadas por el documento del Concilio Vaticano II "Lumen Gentium", de 1963, en el que se afirma que la Iglesia de Cristo subsiste en la Católica, y el polémico "Dominus Iesus" del año 2000.
El documento está dividido en cinco preguntas-respuestas y un comentario. La primera se refiere a si el Concilio Vaticano II cambió la precedente doctrina de la Iglesia y la respuesta es que "ni quiso cambiar ni de hecho la ha cambiado", sino que la ha desarrollado, profundizado y expuesto ampliamente.
En el comentario se precisa que la "Lumen Gentium" no cambió la doctrina tradicional de la Iglesia y que "Dominus Iesus" "sólo retomó los textos conciliares".
La segunda es "como se debe entender la afirmación de que la Iglesia de Cristo subsiste en la Católica" y la respuesta que da es que Cristo en la tierra "sólo constituyó una Iglesia" y que esa, "constituida y ordenada como una sociedad subsiste" en la Católica, gobernada por el sucesor de Pedro (el Papa) y los obispos en comunión con él.
El texto agrega que aunque se puede afirmar que la Iglesia de Cristo está presente en las otras iglesias y en las comunidades eclesiales separadas "gracias a elementos de santificación y verdad existentes", el término "subsiste" sólo se puede aplicar a la Católica.
Según el documento si se admitieran "muchas subsistencias" de la Iglesia fundada por Cristo la "unicidad" de esa Iglesia sufriría menoscabo.
Y en este punto el Vaticano se refiere al teólogo brasileño Leonardo Boff, según el cual -precisa el texto- la única Iglesia de Cristo "también podría subsistir en otras iglesias cristianas".
"Al contrario, el Concilio escogió la palabra 'subsistit' para aclarar que existe una sola subsistencia de la verdadera Iglesia, mientras que fuera de su estructura visible existen solo elementos eclesiales, los cuales, siendo elementos de la misma Iglesia, tienden y conducen a la Iglesia Católica", precisa el documento.
Y ahí entra la tercera pregunta, referida a por qué se usa "subsiste" y no sencillamente el verbo "es". El Vaticano considera que no cambia nada y que se usa para expresar más claramente que fuera de la Iglesia se encuentran muchos elementos que inducen a la unidad.
También se reconoce que la identificación de la Iglesia de Cristo con la Católica "no se puede entender como si fuera de la Católica hubiera un vacío eclesial".
"La sustitución de 'est' por 'subsistit', contra tantas interpretaciones infundadas, no significa que la Iglesia Católica renuncie a su convicción de ser la única verdadera Iglesia de Cristo. Indica una mayor apertura al ecumenismo", precisó el texto.
La cuarta pregunta se refiere a por qué el Concilio Vaticano II atribuye el nombre de "Iglesias" a las Orientales separadas de Roma y la respuesta es que aunque separadas tienen "verdaderos sacramentos y sobre todo, en virtud de la Sucesión apostólica, el sacerdocio y la eucaristía".
El documento precisa que dado que no reconocen el Primado de Pedro (del Papa), padecen de "carencias" y añade que el Primado no debe entenderse como "algo extraño o en rivalidad" con los obispos de esas iglesias, sino que debe verse como servicio a la unidad.
El documento reconoce que estas iglesias también son "medios de salvación".
El quinto y último punto se refiere a por qué la Iglesia Católica no reconoce como iglesias a las surgidas de la reforma protestante del siglo XVI y las llama "comunidades cristianas". El texto subraya que porque "no tiene la sucesión apostólica mediante el sacramento del Orden, un elemento constitutivo esencial de la Iglesia".
Además del sacerdocio, no han conservado la Eucaristía de manera "íntegra", lo que impide -dice el texto- ser consideradas iglesias.
No obstante, también le reconoce elementos de santificación y verdad, "que tienen un valor salvador".
El documento recuerda que el diálogo ecuménico es una de las prioridades de la Iglesia Católica y de Benedicto XVI y precisa que para que sea de verdad constructivo "es necesaria la fidelidad a la identidad de la fe católica".
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