¿Cuál es la diferencia entre los piojos y la ladilla?

Los piojos y ladillas son parásitos que afectan a diferentes áreas del cuerpo y requieren tratamientos específicos. Conocer sus diferencias es esencial para un tratamiento adecuado

A la derecha, una ladilla; a la izquierda, un piojo. (Imagen creada con IA.)

Ambos son parásitos que se alimentan de sangre humana y provocan picazón, pero pertenecen a especies distintas, afectan zonas diferentes del cuerpo y requieren medidas específicas para evitar que vuelvan a aparecer

La picazón puede ser parecida y ambos dejan huevos adheridos al pelo, pero un piojo de la cabeza y una ladilla no son el mismo insecto.

Los piojos comunes viven principalmente en el cuero cabelludo, mientras que las ladillas se alojan en el vello grueso de la zona genital. También pueden aparecer en las axilas, el pecho, la barba y, en algunos casos, en las cejas o pestañas.

Esta es la diferencia que conviene conocer antes de aplicar cualquier tratamiento.

El piojo vive en la cabeza

El piojo de la cabeza, conocido científicamente como Pediculus humanus capitis, es un insecto pequeño y alargado que habita cerca del cuero cabelludo.

Se transmite principalmente mediante el contacto directo de cabeza con cabeza. Por eso es frecuente entre niños, familiares y personas que permanecen muy cerca unas de otras.

No aparece por falta de higiene. Tener el cabello limpio o sucio no evita ni provoca la infestación. La única forma segura de confirmar su presencia es encontrar piojos vivos al revisar el cabello con un peine fino.

Las liendres son sus huevos. Suelen verse como pequeños puntos blancos, grises o marrones firmemente pegados al cabello, a diferencia de la caspa, que se desprende con facilidad.

La ladilla prefiere el vello púbico

La ladilla, cuyo nombre científico es Pthirus pubis, tiene un cuerpo más corto y ancho. Sus grandes patas delanteras le dan una apariencia semejante a la de un pequeño cangrejo.

Se encuentra principalmente en el vello púbico o genital y se transmite con mayor frecuencia durante el contacto sexual. También puede propagarse, con menor frecuencia, mediante ropa, toallas o ropa de cama usadas recientemente por una persona infestada.

A diferencia del piojo de la cabeza, la presencia de ladillas puede justificar una evaluación médica para descartar otras infecciones de transmisión sexual.

La picazón no siempre aparece de inmediato

Tanto los piojos como las ladillas se alimentan de sangre y pueden provocar:

  • Picazón intensa.
  • Irritación o enrojecimiento.
  • Lesiones producidas al rascarse.
  • Presencia de insectos o huevos adheridos al pelo.

Dificultad para dormir, debido a que la picazón puede aumentar durante la noche.

Sin embargo, algunas personas pueden tardar días o semanas en presentar síntomas. Por eso, la ausencia inicial de picazón no descarta la infestación.

Así se tratan los piojos de la cabeza

El tratamiento debe comenzar únicamente cuando se comprueba que existen piojos vivos.

Una opción es el peinado húmedo con un peine especial de dientes finos. El cabello se lava con champú regular, se aplica abundante acondicionador y se peina desde la raíz hasta las puntas. El Servicio Nacional de Salud británico recomienda repetir este procedimiento en los días 1, 5, 9 y 13, y comprobar nuevamente el cabello el día 17.

También existen lociones o medicamentos pediculicidas de venta libre y otros disponibles mediante receta. Entre los ingredientes utilizados se encuentran las piretrinas combinadas con butóxido de piperonilo y, según la edad y las indicaciones médicas, otros productos como ivermectina tópica, alcohol bencílico, espinosad o malatión.

Algunos medicamentos eliminan los piojos, pero no destruyen todos los huevos. En esos casos, el tratamiento debe repetirse generalmente entre siete y diez días después, siguiendo exactamente las instrucciones del producto.

No se deben combinar varios productos ni aplicar mayores cantidades pensando que actuarán más rápido. Los pediculicidas son insecticidas y su uso excesivo puede causar irritación o efectos tóxicos.

Así se tratan las ladillas

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomiendan tratar las ladillas con una loción que contenga permetrina al 1 % o con una espuma de piretrinas combinadas con butóxido de piperonilo.

El medicamento debe aplicarse sobre el vello púbico y las zonas afectadas durante el tiempo indicado en la etiqueta. Después se retiran los huevos restantes con las uñas o con un peine fino.

Si todavía aparecen ladillas vivas, el tratamiento puede repetirse entre nueve y diez días después. Si no funciona, se debe consultar a un profesional de la salud.

Afeitarse o depilarse no elimina por sí solo la infestación. Las ladillas pueden permanecer adheridas al pelo restante o desplazarse hacia otras zonas corporales.

Las parejas sexuales del mes anterior deben ser informadas y evaluadas. Además, se recomienda evitar el contacto sexual hasta que todas las personas afectadas hayan completado el tratamiento y se confirme que ya no existen parásitos.

La ropa y la cama también importan

En ambos casos, se deben lavar y secar con calor la ropa, las toallas y la ropa de cama utilizadas durante los días previos al tratamiento.

Los objetos que no puedan lavarse pueden limpiarse en seco o guardarse dentro de una bolsa plástica cerrada durante dos semanas. Los peines y cepillos pueden sumergirse en agua caliente durante varios minutos.

No es necesario fumigar la casa. El CDC advierte que los aerosoles y bombas insecticidas pueden ser tóxicos y no son necesarios para controlar los piojos.

Los remedios caseros no siempre funcionan

Mayonesa, aceite de oliva, mantequilla, aceites esenciales y productos similares suelen promocionarse como tratamientos naturales. Sin embargo, no existe evidencia científica suficiente de que eliminen de manera confiable los piojos y sus huevos.

Tampoco se debe aplicar insecticida doméstico, gasolina, queroseno, productos veterinarios ni sustancias inflamables sobre la piel o el cabello.

¿Cuándo se debe acudir al médico?

Es recomendable buscar atención profesional cuando:

  • El tratamiento se utilizó correctamente y siguen apareciendo parásitos vivos.
  • La infestación afecta las pestañas o las cejas.
  •  Hay heridas, pus, dolor intenso o signos de infección.
  •  La persona afectada es un bebé, está embarazada o amamantando.
  •  Existen dudas sobre cuál insecto está causando los síntomas.
  • Se detectan ladillas y se necesita una evaluación de infecciones de transmisión sexual.

Cuando las ladillas afectan las pestañas, no deben aplicarse productos comunes cerca de los ojos. Ese tratamiento requiere indicaciones médicas específicas.

La ladilla se instala principalmente en el vello púbico y generalmente se transmite por contacto sexual. Identificar correctamente cuál de los dos está presente es fundamental para elegir el tratamiento adecuado y evitar una nueva infestación

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