¿Cómo luchar contra el COVID-19 en medio de las inundaciones?
Varias familias tienen que convivir en una misma casa en Los Coordinadores tras las inundaciones Comunitarios claman por la visita del presidente para que les brinde la ayuda que necesitan
El distanciamiento social no existe en zonas inundadas. Habitantes del sector Los coordinados, en Sabana Perdida, comparten entre varias familias una misma casa, pues tres días después del paso de la tormenta Laura sus viviendas siguen inundadas.
Ramona Castillo, moradora de la calle Narcisazo, acampa en una carpa dentro de una vivienda en construcción, a unos metros de distancia de las inundaciones.
Como muchos otros moradores comparte la vivienda improvisada con otra vecina y tres niños, mientras observaba cómo las lluvias del lunes pasado incrementaron la inundación en su zona y espera que alguna autoridad les socorra.
Castillos, madre de dos niños asmáticos, es una de las muchas personas de la comunidad que debió salir de su casa con lo poco que pudo en medio de la madrugada del domingo pasado, cuando la tormenta Laura golpeó con sus fuertes lluvias el país.
Todos los moradores se unen en la misma queja: que eran parte del proyecto de la Nueva Barquita, pero nunca recibieron un alojamiento.
“Yo llegué aquí de cinco años y tengo 36 y autoridades vienen y van y nadie hace nada en el sector Los Coordinadores. Desalojaron el frente de la Nueva Barquita y nosotros seguimos en las mismas condiciones”, indicó Castillo, indignada.
Durante un recorrido realizado por periodistas de Diario Libre en este sector, se observó la misma escena varias veces: dos y tres familias albergadas en una casa, con lo poco que salvaron abarrotado en las acera y en las marquesinas de quienes los albergaban.
En tres calles del sector el agua llegaba hasta la cintura. En una de ellas algunos jóvenes, exponiéndose a enfermedades, nadaban en las aguas sucias, mientras que los dueños de las casas inundadas permanecían en los alrededor pendientes a que no les robaran lo poco que les quedaba.
“Mira en qué estado estamos, es en la calle, pero no podemos irnos lejos porque nos roban el zinc. Aquí no ha venido nadie. Solicitamos al presidente Luis Abinader que venga”, es el clamor de Wendy Soriano.
Soriano, quien vive con dos nietas y su pareja tiene signos de picada de mosquitos en su cuerpo, mientras muestra las hojas de zinc nuevo que cubren el techo y parte de su casa.
La situación en la que se encuentra por las inundaciones la tiene durmiendo en una cama junto a sus familiares donde un vecino, lo que la pone en riesgo de contagiarse del COVID-19.
Llamado a las autoridades
Norvo Pachano, representante de la junta de vecino, explicó que cada vez que están en temporada ciclónica es la misma situación.
“Tenemos una parte baja donde la casas se inundan desde que el río hace su afluencia. Ahora mismo las casas están por la mitad de agua”, precisó.
Pachano explicó que alrededor de 150 personas se encuentran reubicadas donde amigos, familiares y en iglesias porque carecen de un refugio.
De su lado, la pastora Yvelise Acosta hace un llamado a viva voz a las autoridades para que realicen un levantamiento y saquen a todas las personas de esa zona.
“Aquí se necesitan colchones donde ellos dormir. Aquí hay gente refugiada. Se necesitan mosquiteros, se los están comiendo los mosquitos. En medio de una pandemia como esta es inhumado dejarlos solos”, reclamó.
Mientras que el pastor Jeury, frustrado y molesto, detalló que unas 200 familias se encuentran sin hogar.
“Aquí hay personas con discapacidad, envejecientes. El problema del COVID-19 es una situación muy dura y difícil y no podemos permitir que se muera la gente para que luego vengan las autoridades a reportar los casos”, aseveró.
El pastor señaló que en momentos como estos de nada les sirven una funda de comida, pues los moradores no tienen una estufa donde cocinar. Lo que necesitan es un lugar donde estar.
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