Extrema pobreza y enfermedad desconocida consume joven en Gualey
Una señora que se identificó con el caso pide ayuda al Gobierno y sector empresarial
SANTO DOMINGO. Nunca se determinó la enfermedad que tiene. Anaisa de la Rosa Vargas, de 19 años, aún no atraviesa el proceso de pubertad. No camina, ni habla y mientras crecía perdió su dentadura.
“Ella sigue siendo una niña, no se sabe si es un padecimiento congénito, dicen que el papá quien murió hace dos años, tenía algún tipo de enfermedad porque una hermana de esta falleció con un problema que nunca se supo”, explicó Grisel Sánchez, mientras presentaba el caso a Diario Libre.
Sánchez quien se define como una ciudadana interesada por el bienestar común, dijo que cuando vio a Anaisa por primera vez, enfrentaba una desnutrición crónica, tenía llagas en la espalda y no recibía atención médica.
La joven quien reside junto a su madre, hermano menor y padrastro en Gualey, vive en una pequeña habitación que comparte con la sala, la cocina y el baño. Según cuenta Sánchez, el techo es de zinc, las paredes de madera y el piso de cemento gris carcomido.
“Habitan en una extrema pobreza, la alimentación es deprimente y la intención con dar a conocer el caso es que queremos ayuda para la niña, ver si el Gobierno o un empresario puede restructurarle su casita y que la pongan a vivir en buenas condiciones, porque la niña escucha, se pone alegre cuando ve su comida, pero el área física donde está es terrible”, manifestó la ciudadana.
Conforme a los relatos de Maria Isabel Vargas, madre de Anaisa, la joven nació normal y a los nueve años comenzó a presentar inconvenientes. Dice que llevó a su hija al Hospital Francisco Moscoso Puello, pero supuestamente le manifestaron que no la podía volver a llevar al centro asistencial.
“Eso no sabemos si es así, porque la madre parece tener algunos signos de trastornos mentales”, sostuvo Sánchez.
Indica que la madre de Anaisa trabajaba en limpieza, pero ahora se dedica tiempo completo a cuidar la joven y se sustentan con las escasas “chiripas” que hace el marido.
“La niña tiene deseos de vivir y uno se da cuenta en cómo te mira, lo que queremos es que vivan en algo digno y el que pueda enviar comida que lo haga también”, añadió la señora caritativa.
Por medio a su labor humanitaria, Sánchez ya consiguió que una persona se comprometiera a llevar leche Ensure y pañales a la joven enferma.
“Esta leche ha contribuido a dar un cambio a la niña, ahora parece otra. Las llagas también se están curando porque se le está poniendo una crema, recientemente fui con un doctor de Salud Pública, él verificó la niña y ella tiene otro semblante, hace cosas que no hacía, ya mueve el cuello, pero ellos necesitan tener la paz y la condición física del hogar”, precisó.
Para colaboración llamar al 809-763-7194.
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