La angustia y el temor de los parientes de profesionales que luchan contra coronavirus
El COVID-19 ha obligado que la rutina familiar cambie drásticamente
Entre los profesionales que más se han esforzado para combatir el nuevo coronavirus en el país están los médicos, pero detrás de estos profesionales están sus familiares, que esperan con angustia su retorno. También sienten temor de que no se contagien de la enfermedad durante sus labores y a su vez los enfermen a ellos.
Otros trabajadores son los policías y periodistas, quienes no combaten la enfermedad de manera directa, se enfrentan a contagiarse de ella, debido a las labores que desempeñan.
El COVID - 19 ha obligado que la rutina familiar cambie drásticamente. A las tradicionales bendiciones y el seguimiento amoroso de los padres, hemos tenido que agregar un protocolo de limpieza y cuidado, sobre todo, con esos hijos que trabajan en áreas esenciales.
El abogado y periodista José Madera y su esposa Irma Oropeza, también abogada, están orgullosos de su hijo médico, Miguel Eduardo, quien trabaja en la emergencia de la clínica Unión Médica del Norte, en Santiago. Al mismo tiempo viven angustiados y pidiéndole a Dios, "para que cuando llegue a casa el peligro no venga con él".
“Es una paradoja, muchos sentimientos. Sientes la satisfacción al verle cumplir su misión y al mismo tiempo vivimos un gran temor por el ejercicio. Por el virus estamos relacionados permanentemente ”, refiere José Madera.
Para apoyar y proteger, los padres de Miguel Eduardo han establecido un protocolo, sin fallar las bendiciones. "Es una angustia muy grande, uno está consciente de que va a un peligro", confiesa su padre.
La intranquilidad es el común denominador de las familias con hijos médicos, policías, periodistas y otras áreas, que trabajan cerca de pacientes afectados con el COVID - 19, pandemia que hasta el momento ha cobrado la vida de 346 dominicanos de un total de 8,235 casos que han sido diagnosticados positivos.
Desde sus hogares, sin poder tener contacto físico con sus seres queridos, los padres y madres de personas que ofrecen un servicio a la sociedad durante la pandemia, oran para que sus padres retornen con bien después de la jornada laboral.
"Soy una mujer de fe, oro todos los días por mi hija, para que siga ayudando a personas necesitadas", expresó la abogada Gladialisa Pereyra, madre de Carla Domínguez, doctora que trabaja en una clínica de Santiago.
Aunque sabe el peligro que enfrenta su descendiente atendiendo a personas afectadas de la enfermedad altamente contagiosa, Pereyra dijo sentirse tranquila, porque ella trabaja en un centro donde hay ciertos controles de seguridad.
Alejandro Espejo, padre de una doctora de servicio en otro centro hospitalario de Santiago, contó la difícil situación por la que están atravesando con su hija debido al protocolo que se han visto obligados a implementar.
“Es un drama. Son normas que tanto ella como nosotros tenemos que aplicar para protegernos ”, refirió Espejo, quien narró que para alimentar a su niña - como la llama - pondrá el plato encima de una silla en la puerta de su habitación, donde permanece el tiempo que dura en la casa para no exponer a ningún miembro de la familia.
Agente policial
Jairo Santos lleva 17 años como agente de la Policía Nacional. Actualmente presta servicio en el puesto de chequeo de Jicomé, en la provincia Valverde. Se desempeña como supervisor del personal responsable de que nadie pase ilegalmente y se respete el toque de queda. Con su hija, Jaireni Santos García, de 15 años, conversando constantemente.
¨Me dice que me cuide mucho. Eso me llega al alma¨, refiere Santos, policía conocida por el respeto que le imprime a su labor y uniforme.
Desde el periodismo
El periodista Edward Fernández relata que le ha tocado vivir los episodios más tristes de su vida con sus hijas de cuatro y tres años de edad. También situaciones dolorosas con sus hermanos, quienes, hasta que la pandemia no sea controlada le prohibieron la entrada a la casa materna en el municipio Fantino, provincia Sánchez Ramírez.
Fernández expresó que, debido a su trabajo como reportero para este medio, cubriendo hechos noticiosos en centros hospitalarios donde hay ingresados ??pacientes afectados con el virus, se ha limitado a sus hijas en el balcón desde el parqueo del residencial donde viven con su madre .
"Se me rompe el corazón cuando Eva y Lía me dicen papi llévame a una cajita feliz ya jugar", expresó entre lágrimas.
El Congreso de Estados Unidos no permite el uso de DeepSeek a sus trabajadores
Partidarios del alcalde de Estambul se enfrentan con la policía
EE.UU. retira su Oficina Federal de Seguros de la Red para Enverdecer el Sistema Financiero
Ucrania evita un choque con Trump y busca alternativas a la ayuda suspendida por EE.UU.