Se inician las hostilidades en Fuentes de los Rodeos

Neyba. La primera confrontación entre haitianos y dominicanos tuvo lugar el pasado día 11 en el paraje denominado Fuente de los Rodeos, con saldo victorioso para las armas dominicanas.

En ese combate, se derramó la primera sangre dominicana de la independencia, al caer herido de consideración el comandante de las tropas independentistas, Fernando Taveras.

Las primeras informaciones que llegan desde esas comarcas informan que las tropas haitianas, al mando del Coronel Luis Augusto Brouard, estaban acantonadas en la rivera norte del lago Enriquillo, al pie de la sierra de Neyba, en la franja comprendida desde La Descubierta hasta los caseríos situados en el camino real al este de Galván, en espera de las tropas de los coroneles Hoche Vilbón y Coq, y que al amanecer del día 11 fueron atacadas por las tropas dominicanas al mando de Fernando Taveras, Dionisio Reyes, Manuel Mora, Nicolás Mañón, Vicente Noble y otros.

Al grito de "Viva la República Dominicana, Dios, Patria y Libertad", los dominicanos, armados de fusiles, lanzas y machetes, arremetieron contra el destacamento. Nicolás Mañón, de acuerdo a las versiones, disparó el primer tiro de la campaña de la independencia contra las tropas haitianas.

El comandante Taveras, al enfrentarse con el Coronel Brouard, fue herido de consideración, por lo que el mando pasó bajo la responsabilidad del Teniente Coronel Vicente Noble, quien tuvo la gloria de desplazar y derrotar al enemigo.

Han comenzado con buen pie las tropas dominicanas, que a pesar de haber perdido momentáneamente al comandante Taveras, demostraron su intrepidez frente a un enemigo superior en número y su capacidad para batirse organizadamente.

Versión haitiana de los primeros choques

Por Dorveles Dorval

La llegada a Neiba de los tres oficiales despachados en un principio, agravó el descontento; la insurrección ya se había propagado hasta allí. La guardia nacional fue convocada, y le fue hecha la distribución de cartuchos, en la plaza de armas, por el coronel A. Brouard. A pesar de disentimiento que se hacía notar, fue acantonada en la madre de Estangue; pero la traición se manifestó, y la deserción surgió en sus filas; dentro de veinticuatro horas, esta guardia nacional entera se había pasado a la bandera opuesta. Así abandonado, Brouard evacuó el puesto, y se replegó en Palma Mamón, con una compañía de gendarmes. Esperamos pacientemente las tropas anunciadas; lo que contuvo al enemigo y le impidió realizar su proyecto de incendiar la villa. El 10, al amanecer, apareció en el puesto avanzado un heraldo con la misión de intimar la plaza a rendirse. Brouard le respondió orgullosamente: "Preparaos más bien a combatir". Presa del asombro, se retiró. La caballería de Neiba fue disuelta, por causa de infidencia, mediante una orden del día.

Los espías circulaban libremente en la villa y observaban nuestros movimientos. El retardo que había sufrido las tropas hacía envalentonarse al enemigo; y el 11, al alba, una columna de alrededor de doscientos hombres, caballería e infantería, armados con fusiles, lanzas y espadas, tomó posición y atacó nuestra avanzada al grito de "Viva la República Dominicana! Dios, Patria, y Libertad!", Se trabó una refriega, y Fernand Taveras, ayudante del alcalde de Neiba, después de un atentado contra Brouard, fue él mismo herido de muerte. Diez y siete gendarmes retuvieron ellos solos el honor de la victoria; y Brouard, confiando poco en su posición, y temiendo a justo título, el capricho de la fortuna, replegó su pequeña tropa sobre Neiba. Nuestra posición fue inmediatamente ocupada por Noble, quien iba a sostenerse allí cuando fue derrotado por los 20º y 21 º de línea a paso de carga, y comandados por los coroneles Hoche Vilbón y Coq. Los regimientos retuvieron la posición hasta la llegada de la columna de Souffron.

Santana sale hacia la frontera

S.d. Las columnas dominicanas, formadas por tropas de El Seibo, Los Llanos, Hato Mayor e Higüey, salieron ayer de esta ciudad hacia la frontera del sur, a hacer frente al ejército haitiano del presidente Hérard. Las tropas dominicanas están bajo el mando del general Pedro Santana, jefe del ejército.

Preceden a las tropas, los integrantes de la formidable caballería hatera, famosos por su habilidad en el uso de la lanza y el machete y cubre la retaguardia la famosa caballería montera, conocida también por su ferocidad y destreza.

Estas dos caballerías son el resultado de vida de los campos de región Este del país, mayormente dedicada a la cacería de animales montaraces, puercos cimarrones y ganado vacuno dejado a su arbitrio en los inmensos pastizales de la región. Estos jinetes se caracterizan por su destreza para alcanzar sus presas y rematarlas con certeros golpes de lanza o arma blanca. Sus lances son temidos por toda la población y se sabe que los haitianos les tienen un miedo supersticioso.

Las tropas dominicanas son de unos dos mil hombres, a los cuales se unirán las tropas de la región Sur, comandadas por jefes locales, entre los que cabe mencionar a Manuel de Regla Mota, Antonio Duvergé, Vicente Noble, José María Cabral, y otros.

Se ha sabido que la primera línea de defensa se establecerá en Azua. La suerte de Santo Domingo, depende, en gran medida del éxito o fracaso de las tropas dominicanas en esa ciudad y de la forma en que sea contenida la columna haitiana que viene por el norte al mando del general Pierrot.

Sin embargo, el mayor enemigo de las tropas haitianas es su propia desorganización y división interna, que afecta su línea de comando y la moral de las tropas. Los soldados dominicanos marchan confiados en la Divina Providencia a defender los colores de su bandera y el terruño que los vio nacer.

Combate de Cabeza de Las Marías

Neyba. Las tropas haitianas, al mando de los coroneles Hoche, Vilbón, del regimiento 20 de línea y Coq del regimiento 21, que forman parte de la avanzada de la columna del general Agustín Souffrant, derrotaron a las tropas dominicanas en este pasaje de la común de Neiba, y los obligaron a replegarse hacia el este.

El coronel Brouard había sido derrotado el día 11 en la Fuente de los Rodeos, por las tropas dominicanas al mando de Fernando Taveras y Vicente Noble, teniendo que replegarse a este poblado, donde el día 12 recibió las columnas citadas, formadas por los regimientos 20 y 21 del ejército haitiano.

Inmediatamente, marchó a paso de carga hacia las posiciones de las tropas dominicanas, que se habían emboscado en este paraje. Los fusileros dominicanos realizaron entonces un fuego de hostigamiento, pero ante el empuje de tropas excesivamente superiores en número tuvieron que ceder la posición, replegándose hacia el este por el camino real en dirección al río Yaque del Sur.

Con esta victoria, las tropas haitianas recapturaron Neiba la que mantienen sobre seguro imponiendo su superioridad militar en número. Es evidente, sin embargo, que las deserciones y el resultado de los combates que se librarían en el interior del país, determinarán la suerte de esta villa.