Rainier Mallol o el ingenio dominicano al servicio de la humanidad

El innovador ha creado plataforma para predecir dónde surgirán varias enfermedades

SANTO DOMINGO. Al dominicano Rainier Mallol le tomó más de dos años crear una plataforma que predice por país dónde surgirán los próximos brotes de zika, dengue y chikungunya.

Mallol, quien recientemente obtuvo un premio por este proyecto en el concurso de Innovadores menores de 35 años de Latinoamérica 2017 realizado por MIT Technology Review en español, dijo a Diario Libre que para crear esta plataforma utilizó la epidemiología y la ciencia de datos.

En su primera investigación con el sistema conocido como la Epidemiología Médica con Inteligencia Artificial (AIME, por sus siglas en inglés), predijo dónde iban a surgir los siguientes brotes de dengue en un estado de Malasia-país donde labora- denominado Selangor.

El joven, nacido y criado en el Distrito Nacional, explicó que esta idea surgió en 2015 mientras se encontraba estudiando en Singularity University en la NASA.

Detalles de la plataforma

Explica que este sistema utiliza “Machine Learning” o “aprendizaje de máquinas”, la cual es una rama de la Inteligencia artificial, para crear las predicciones.

“Para hacer esto posible, es necesario obtener datos de los casos epidemiológicos históricos, por ejemplo, la fecha o ubicación en la que un paciente tuvo dengue, y, a estos casos relacionarlos con otros tipos de datos como: climáticos, socio-económicos, geográficos, datos de zonas de interés como escuelas, parques, etcétera, datos con los cuales podemos crear predicciones con hasta más de tres meses de anticipación”, especificó Mallol.

Para predecir y afirmar dónde serán los próximos brotes en un país, en este caso República Dominicana, debe existir una cooperación con las autoridades del Ministerio de Salud Pública y AIME, para que estos prueben la plataforma y provean a AIME de los casos pasados.

“Debo aclarar que AIME es más que una plataforma de predicciones de enfermedades. AIME es la primera plataforma, en todo el mundo, que combina las ciencias de la medicina (específicamente epidemiología y salud pública) con las tecnologías más novedosas como analítica avanzada o inteligencia artificial”, expresa Mallol.

De esta forma, AIME, destaca su creador, no sólo les deja saber a sus usuarios dónde serán los brotes. También provee mapas interactivos con datos climáticos precisos. Por ejemplo, la dirección del viento la pueden ver para saber en qué dirección fumigar, detalla con mucha precisión dónde es el origen de un brote, para su manejo y eliminación, los lugares con más cantidades de agua, para que los oficiales estén atentos y busquen larvas. Les puede decir datos demográficos al instante. Por ejemplo, qué edad es la más afectada, qué género, qué áreas de interés, y qué sector de un estado específico.

“Todo esto en tiempo real, es decir tan pronto un caso es reportado, ya que AIME no sólo mejora el proceso de toma de decisiones en salud pública. También mejora las operaciones y la velocidad de respuesta de las mismas”, agrega.

Imagen de la plataforma principal. En la app los ministerios de Salud Pública pueden alertar a los ciudadanos y proveerles información en forma de notificaciones, además de esto ver predicciones, reportar casos e imagenes, ver noticias sobre salud, y diagnosticarse a través de otra inteligencia artificial que ayuda con el diagnostico del dengue. Por (Fuente externa.)
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Vista de la aplicación móvil para comunidades. Por (Fuente externa.)

Qué la hace creíble

La credibilidad de esta plataforma queda demostrada con estudios realizados y revisados por terceros, como “Peer Reviewd Research” y publicados en revistas y diarios científicos de alto impacto como “BMC”.

“En la comunidad científica algo se convierte en validado cuando se publica un estudio. Si este estudio ha sido realizado por un tercero, el estudio gana aún más credibilidad y si una revista de alto impacto lo toma, entonces ya es parte del conocimiento científico. Este proyecto ha producido más de tres estudios diferentes, con publicaciones”, subrayó.

Han hecho pilotos considerados exitosos en zonas como Río de Janeiro y Penang. El sistema, que cuenta con un equipo de médicos preparados y un personal capaz de desarrollar tecnologías con la más alta calidad, la mayoría dominicanos, ha sido reconocida por Harvard, la ONU, MIT y otras entidades.

No es gratuita

La plataforma requiere de tecnologías que no son gratuitas, como servidores y bases de datos en la nube, además del expertise del equipo de AIME quienes implementan, entrenan y dan consultas basadas en experiencias internacionales, a todo el ministerio/secretariado de un país.

“Los gobiernos que han adquirido la plataforma, a través de pilotos y luego implementaciones, se han dado cuenta que el costo es mínimo comparado con las herramientas que ofrece la plataforma, mejorando su productividad y operaciones, reduciendo los casos, la inversión en técnicas de control de salud, como fumigaciones o campañas de salud, por ejemplo, y convirtiéndolos en gobiernos que utilizan tecnología de punta como la inteligencia artificial para mejorar sus decisiones”, apuntó Mallol.

El costo depende de la cantidad de casos que han ocurrido cada año en un país (mientras más casos existan más data habrá que analizar). Sin embargo, Mallol comunicó que una implementación en el territorio nacional podría costar entre US$50,000 a US$100,000-unos RD$2,375,000.

“Mi éxito lo debo a mi madre”

Fue ella, dice, luego de quedarse viuda cuando tenía 4 años, quien le enseñó a ser el hombre que hoy es: “Con grandes ambiciones y con deseos de dejar este mundo mejor que como lo encontré”.

Hizo el bachiller y toda su escolaridad primaria y secundaria en el Instituto San Juan Bautista de La Salle. Luego estudió Ingeniería Telemática en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), carrera que pudo pagar trabajando en una empresa de consultoría tecnológica. Más tarde, creó su propia compañía junto a otros tres estudiantes de la universidad.

“Luego, tuve la gran oportunidad de ser seleccionado por la Singularity University en la NASA, para hacer el programa de Estudios Graduados allá, donde conocí a la persona quien es hoy mi socio en AIME, nacido en Malasia. Es un médico con dos maestrías y un doctorado en Salud Pública, y gracias a él tuve la idea de crear una plataforma tecnológica para el sector salud”.