Turismo exportador
El clamor por los "modelos" es un signo de los tiempos. Para el país se pide un nuevo "modelo económico", un "proyecto de nación", una "visión de futuro", mientras para el sector turístico se pide una nueva estrategia, un "plan de desarrollo integral". Lo cierto es que, respecto al sector turístico, conviene diseñar un "nuevo modelo" basado en factores de especialización que logren exportar más y hacernos más competitivos.
En un reciente informe (https://www.economia .gob.do/UploadPDF/CID_RD_InformeTecnico.pdf), la Universidad de Harvard plantea que "el país requiere de una transformación estructural que genere un significativo aumento de las exportaciones, con crecimientos reales anuales cercanos al 9% en las exportaciones de bienes y servicios, poniendo énfasis en la diversificación y sofisticación de la canasta exportadora. El país presenta un alto potencial para desarrollar exportaciones agrícolas, manufactureras, turísticas y de servicios profesionales. El reto es crear un sistema que permita que todas estas posibilidades sean exploradas y desarrolladas".
En relación a las exportaciones, su perfil ha evolucionado en años recientes. El economista Pavel Isa resume esa evolución: "En síntesis, aunque ha sido más espontáneo que deliberado, las exportaciones se han "reprimarizado", se han diversificado hacia manufacturas variadas, distintas de las confecciones, y se han diversificado los mercados. Esto hace más compleja pero a la vez algo más prometedora una política decidida y largamente esperada de impulso exportador" (El Caribe, 29/08/12). Sin embargo, Isa no incluyó al turismo en su análisis y esto es una desidia analítica común entre nuestros economistas.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por su lado, ha advertido que el desarrollo turístico de la RD "se ha basado principalmente en ventajas comparativas naturales (ubicación, clima, playas, abundancia de mano de obra) y en incentivos fiscales. Por tanto, el desarrollo de ventajas competitivas -aquellas que se basan en el conocimiento y la innovación- es fundamental para el desarrollo futuro del sector, especialmente en materia medioambiental".
El BID dice que un nuevo modelo turístico deberá sustentarse "en la mejora y en la diversificación de la oferta turística del país mediante sus diversos atractivos culturales y naturales; en la articulación de una visión y estrategia de competitividad turística que el sector privado y la sociedad civil adopten por consenso, y en la creación de oportunidades para la micro, pequeña y mediana empresa".
La estrategia de desarrollo turístico deberá entonces centrarse en la creación de "ventajas competitivas" que generen mayores exportaciones. Pero resulta que, con un 90% de las habitaciones hoteleras de clase internacional en manos de cadenas multinacionales y una creciente participación de touroperadores internacionales, la creación de ventajas competitivas a esa parte del producto turístico es mayormente su problema. La tarea del país es mejorar, mediante un esfuerzo interno de apoyo, la parte del "producto turístico" que depende de sí mismo. Solo así lograremos competitividad.
La competitividad turística es "la capacidad de un destino para crear e integrar productos con valor añadido que permitan sostener los recursos locales y conservar su posición de mercado respecto a sus competidores". El Foro Económico Mundial (FEM) produce anualmente su medición más autorizada analizando 70 variables (clasificadas en 14 renglones) de 139 países para sacar un índice que permite comparar los destinos.
En su reporte de 2011 el FEM colocó a la República Dominicana en el lugar 72 entre los países, y en el 14 entre los 25 más competitivos de las Américas. En el vecindario turístico somos menos competitivos que Barbados, Costa Rica, México, Puerto Rico, Panamá y Jamaica. Por tanto, debemos mejorar para competir más y para aumentar la contribución del "turismo exportador" al desarrollo nacional.
La República Dominicana tiene opciones de desarrollo limitadas y la del turismo figura como la más viable y deseable para exportar más. Esto implica un mayor esfuerzo del sector público para profundizar la especialización turística. Frente a competidores que ofrecen prácticamente lo mismo en términos del producto turístico, es el grado de especializacion lo que determina la competitividad. Esto así porque en nuestro vecindario regional del Caribe y Centroamérica, la parte privada está dominada por las mismas cadenas hoteleras internacionales. Por ende, hay que trabajar aquellos factores que son únicos del destino o que son creados en apoyo a sus "ventajas naturales". Así, los factores creados usando el conocimiento y la innovación, se convierten en "ventajas competitivas".
El esfuerzo nacional deberá focalizarse en los ejes sectoriales prioritarios de la calidad, la sostenibilidad y la diversificación. El complemento necesario será la atención a aspectos "transversales" comunes a todos los sectores. Entre estos últimos se inscriben, por ejemplo, la infraestructura de las TICs, la infraestructura del transporte terrestre, la seguridad ciudadana, el embellecimiento de los entornos turísticos y la salud e higiene. La parte privada del producto turístico tiene un rol de gran trascendencia que jugar en estos renglones, pero de igual o mayor lo es la parte que le toca al sector público.
El esfuerzo desarrollista conducente a mayores exportaciones turísticas debe ser pincelado en un "plan integral". El liderazgo del sector público en esto es imprescindible, perentoria e impostergable, especialmente ahora que ya se ha estatuido la "Estrategia Nacional de Desarrollo" y que dos experticios internacionales (Attali y Harvard) han trazado pautas para su implementación. Y esta tarea no debe esperar que se concreticen los tres grandes pactos (fiscal, educación, electricidad) que se ha propuesto la nueva Administración. Tampoco hay que esperar que se realice el "acuerdo" que ha propuesto ASONAHORES y que propuso el presidente Medina durante su campana electoral.
Para aumentar las exportaciones turísticas es imperativo que ese "plan sectorial" contenga un capítulo sobre eslabonamientos. Será necesario hacer una completa y detallada radiografía de la demanda de bienes y servicios del sector turístico para conocer el alcance del suministro nacional. Pero más importante aun será la tarea de identificar los renglones donde existan oportunidades, tanto aquellas que pueden atenderse de inmediato, porque existe la producción como aquellas que podrían existir si se promueve una producción nueva y factible.
Lo importante, mientras tanto, es reconocer que el desarrollo turístico trae consigo una mayor diversificación de la economía nacional (Banco Mundial: https://siteresources.worldbank .org/INTEXPCOMNET/Resources /Lejarraja,_Diversification_by_ Deepening_Linkages_with_ Tourism.pdf) porque los costos de transacción y del descubrimiento de la demanda de productos exportables son menores para la actividad turística. De ahí que la evolución reseñada por Pavel Isa para las demás exportaciones podría explicarse, aunque parcialmente, por el auge del turismo.
La tarea del país es mejorar la parte del "producto turístico" que depende de sí mismo. Solo así lograremos competitividad.
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