Cine, expertos, moda, y una película memorable
SANTO DOMINGO. En la mañana de este martes, en Funglode, se llevará a cabo un resumen de lo que ha venido haciendo el Foro de Egeda-Fipca, organizaciones que a su vez estructuran cada año los premios Plantino, pero que, sobre todo, integran los expertos más brillantes del mundo audiovisual de Iberoamérica.
Uno de los grandes éxitos del festival de Cine Global es darle cabida a este foro, en el cual deberían estar la mayor parte del tiempo los ejecutivos y productores generales de los canales de televisión dominicanos. Allí se sabe por dónde le entra el agua al coco.
Entre las cosas buenas que han pasado por el festival ha estado la presencia del reconocido crítico de cine y gastrónomo español Pepe Barrenas, quien, entre col y col, visitó algunos restaurantes dominicanos para saber por dónde andaban los tiros. Dicen que se le vio por el Vesubio, Iberia y Mitre, probando aquí, probando allá, antes de participar en la I Muestra de Cine Gastronómico Global.
Ayer se realizó en Blue Mall la Muestra de Cine de Moda, que cada año organiza Carlos Lamarche, con la cinta “Jeremy Scott, the people’s designer”.
Entre los visitantes más interesantes y controversiales del festival ha estado el crítico de cine Óscar Peyrou, un argentino con base en España desde hace más de 30 años, donde preside Fipresci, y quien vino acompañado de un mínimo equipo que rueda un documental sobre su presencia en festivales de cine.
Vestido de novia
Entre las cintas que trajo Cuba, país invitado de honor, se encuentra la ópera prima de Marilyn Solaya, “Vestido de novia” (2014), un drama con las excelentes actuaciones de Laura de la Uz, Luis Alberto García, Jorge Perugorría e Isabel Santos.
“Vestido de novia” corrobora que el cine ha sido uno de los bastiones más importantes de la valentía en la cultura cubana, al abordar temas que han sido o siguen siendo tabúes para el resto de los medios de la isla.
La doble moral y el machismo hegemónico, los prejuicios con el diferente, hasta llegar a grados de violencia personal y colectiva, que en este caso actúan sobre homosexuales, transexuales y trasvestis, pudieran servir también de metáfora extensible al pensamiento y las ideas.
La película se desarrolla en el trasfondo de una Habana en plena crisis del año 94, después del derrumbe del campo socialista, cuando se acentuaron no solamente las dificultades materiales sino también las miserias morales y éticas que se fueron haciendo cada vez más profundas en una sociedad doblemente cercada, por causas externas e internas bien conocidas.
El filme está basado en hechos reales, y cuenta con la asesoría de Mavi Susel, primera y tal parece que única persona transexual cubana sometida a una cirugía de reasignación de sexo en Cuba, en 1988.
Narrada visualmente con una estética entre el neorrealismo y el realismo sucio, y apoyada con una banda sonora diseñada por X Alfonso, “Vestido de novia” aporta reflexiones filosóficas muy interesantes, que tienen que ver con el hecho del cambio de sexo y su posterior aceptación psicológica por parte del ser transexual y de la sociedad en sí misma.
Una película que debió haber hecho suya Conavihsida.
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