Atletas enfrentan atravesar las puertas del retiro

Leidi Germán, (derecha), junto a las jóvenes de la selección de judo, Luisa Penélope Jiménez e Isandrina Sánchez (centro).

SD. Los veteranos de la delegación dominicana escasearán en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 (10-26 de julio).

De los pocos casos de atletas en lo que sería su último ciclo, que cierra en las Olimpíadas de Río de Janeiro, está la judoca Leidi Germán. En el grupo se encuentran también Francisco García y Jack Michael Martínez (ambos 33, baloncesto); si finalmente va Félix Sánchez (37, atletismo); aunque no va, Víctor Estrella (34, tenis); Pablo Jacobo (35, balonmano) y Annerys Valdez (34, voleibol).

Ya se anunció que el 57 por ciento de los atletas que irán a Toronto es hombre, con una media de 24.3 años, y de las mujeres, un 43 por ciento, con un promedio de edad de 22.7.

Al resto ya vislumbra las puertas del retiro. “Lo estoy valorando”, dijo la judoca, que va a sus segundos juegos panamericanos, después de la cita de 2003 en Dominicana.

Germán, primera dominicana en ganar una medalla en una Copa del Mundo, un bronce, en El Salvador en 2011, es licenciada en mercadeo. “Todo va a depender -continúa sobre su posible retiro- de cómo me sienta físicamente, los resultados y el nivel técnico” y atina a decir: “Si veo que no le gano a a nadie, para qué voy a seguir”.

Las voces internas susurran sobre marcharse o quedarse. “Es un momento difícil en el atleta. Yo estoy desde 1997, más de la mitad de mi vida”.

La pesista Yuderkis Contreras (29 años), pese a su juventud, ha coqueteado con el retiro. Pero de momento “no voy a responder a esa pregunta”, apunta, sobre si se va luego de los Juegos Olímpicos o no.

Para los que tienen dudas, el excapitán de la selección nacional de baloncesto, Soterio Ramírez, quien se retiró a los 34 en 2002, les tiene la clave. “La clave está en prepararse para el retiro ya que el atleta se crea con el objetivo de competir y hasta que no se desconecte el ‘chip’ que tiene dentro, querrá siempre jugar y entonces llega un momento que pasa vergüenza, porque ya su condición física no le permite competir al nivel a que están acostumbrados”.

¿Y ahora a qué me dedico?, es la pregunta más molesta para el atleta, cuando llega el adiós.