Jassel Pérez anota 25 y ayuda a los Vaqueros de Bayamón a ganar su campeonato 18
Pérez fue pieza clave en el séptimo partido de la final contra los Santeros de Aguada
En una noche en la que el ruido del “Rancho” parecía tener vida propia, Jassel Pérez volvió a hacer lo que había hecho durante buena parte de la temporada: ponerle rostro, ritmo y carácter a la ofensiva de los Vaqueros de Bayamón.
No fue una noche sencilla. Tampoco lo fue la serie. Aguada llegó al séptimo partido después de haber borrado dos veces una ventaja de Bayamón en la final y obligar a los Vaqueros a jugarse todo en 40 minutos. Del otro lado estaba un equipo que se negaba a entregar el campeonato.
Y en medio de esa tensión apareció Pérez.
El escolta dominicano terminó con 25 puntos para liderar a Bayamón en el triunfo 81-74 sobre los Santeros. Pero su importancia en el campeonato no se reduce a la cifra que apareció en el tablero. Pérez fue, durante la final y particularmente en los momentos de mayor incertidumbre, uno de los principales puntos de referencia ofensiva de un equipo que necesitaba alguien capaz de atacar, responder y mantener la calma cuando el partido se convertía en una batalla de posesiones.
El tercer parcial resumió buena parte de su papel.
Aguada tomó ventaja por primera vez en el partido con un triple de Joel Soriano. Pérez respondió inmediatamente. Los Santeros volvieron a ponerse arriba y, otra vez, Pérez apareció para devolverle el comando a Bayamón. Minutos después, cuando el marcador estaba empatado a 41, volvió a producir. Y cuando Aguada contestaba, él volvía a estar allí.
No era simplemente anotar. Era contestar.
La final había llegado a ese punto porque Aguada había demostrado que podía hacerle daño a Bayamón. Después de los primeros dos triunfos de los Vaqueros, los Santeros igualaron la serie. Bayamón recuperó el control en el quinto partido, pero Aguada volvió a ganar el sexto para forzar el decisivo. El campeonato, por tanto, no estaba esperando a un equipo que dominara; estaba esperando al que resistiera mejor.
Y Pérez fue parte esencial de esa resistencia.
En el quinto partido, cuando Bayamón necesitaba recuperar el control de la serie, había aportado 22 puntos, seis rebotes y seis asistencias. Aquella actuación llegó después de haber anotado apenas siete puntos en la derrota anterior. La respuesta fue inmediata: volvió a ser agresivo, involucró a sus compañeros y ayudó a que los Vaqueros tomaran una ventaja de 3-2.
Esa capacidad de responder explica mejor su valor que cualquier promedio.
Porque Pérez no llegó a Bayamón para ser una pieza decorativa de un campeón defensor. Llegó para asumir responsabilidad.
Durante la temporada 2026 promedió 21.4 puntos, cuatro rebotes y 3.3 asistencias, con un 54 % de efectividad de campo, números que reflejan la dimensión que adquirió dentro del ataque vaquero.
En el séptimo juego, sin embargo, no fue necesario que cargara solo con el equipo.
Esa fue quizás la otra gran virtud de Bayamón: Pérez podía ser protagonista sin que el campeonato dependiera exclusivamente de él. Damian Jones, Javier Mojica, Chris McCullough, Gary Browne, Stephen Thompson Jr. y, sobre todo, Renaldo Balkman fueron apareciendo en distintos momentos. Balkman, a sus 42 años, terminó siendo elegido Jugador Más Valioso de la final y aportó tres bloqueos decisivos en el partido por el campeonato.
Pero Pérez seguía siendo el pulso ofensivo.
Cada vez que Aguada encontraba una respuesta, Bayamón necesitaba una nueva. Cada vez que el partido amenazaba con cambiar de dueño, Pérez tenía que estar preparado para volver a atacar. Sus 25 puntos terminaron siendo la mayor producción de los Vaqueros aquella noche y cerraron una final en la que su presencia ofensiva fue una constante.
Final del partido
El cierre, curiosamente, no le perteneció.
Los últimos segundos fueron para Browne, Mojica y la defensa. Con Bayamón arriba en los instantes finales, los Vaqueros consiguieron provocar una pérdida de balón y aseguraron el campeonato. Entonces llegó la explosión: el “Rancho” se convirtió en celebración y Bayamón levantó el campeonato número 18 de su historia.
Pero antes de que el confeti cayera, hubo que sobrevivir a una final que se negó a terminar.
Ahí estuvo Jassel Pérez.
El dominicano no fue nombrado MVP de la serie —ese reconocimiento correspondió a Balkman—, pero su papel fue el de una pieza ofensiva indispensable en la maquinaria que permitió a Bayamón repetir como campeón.
Su actuación de 25 puntos en el séptimo partido fue la firma de una campaña en la que dejó de ser simplemente un anotador para convertirse en uno de los rostros de los Vaqueros.
Bayamón consiguió el “back-to-back”, algo que no ocurría en el BSN desde los Leones de Ponce en 2014 y 2015. Y lo hizo después de una final que llegó al límite.
Cuando todo terminó, el tablero fue 81-74, y el campeonato18.
Y entre las razones por las que el trofeo volvió a quedarse en Bayamón estaba aquel escolta dominicano que, cada vez que el partido parecía escaparse, encontraba la manera de responder.
Jassel Pérez no necesitó ser el último hombre con la pelota para ser determinante.
Le bastó con ser, durante toda la noche, uno de los hombres que se negaron a dejarla escapar.
Jassel Pérez anota 25 y ayuda a los Vaqueros de Bayamón a ganar su campeonato 18
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