Basquetbolistas RD devengan millones

Refuerzos. La proliferación de torneos provinciales demanda de figuras que animen al público

Marlon Martínez está jugando prácticamente todo el año, ya sea en el país o en el exterior.
SD. Los ingresos anuales de cifras de seis dígitos ya no son exclusivos, en el básquet dominicano, para Jack Michael Martínez, quien se ha alejado de los torneos locales para devengar montones de euros en Italia.

Marlon Martínez, Andy Williams y Amaury Filión ya han alcanzado la codiciada cifra y Joel Ramírez ha quedado cerca varias veces.

Y es que este grupo de jugadores, junto a otros "más económicos" como Alberto Ozuna, Josué Abreu, Jorge Almánzar y Juan Araujo, son los grandes animadores de los principales torneos que se celebran en el país y que en muchos casos (como San Francisco, San Pedro y La Romana) compiten con la pelota profesional en asistencias a las instalaciones.

En La Vega solamente el Carnaval compite con el básquet superior como evento de masas y en Moca le tomó menos de diez años para superar al fútbol, al igual que en San Cristóbal.

Marlon, famoso por ganar dondequiera que va ya sea en canchas duras o tabloncillo, habla abiertamente sobre su cotización y explica que su precio por partido oscila entre RD$18 mil a RD$20 mil. Al año tiene ocho torneos fijos, además de que refuerza en Chile y ocasionalmente en Colombia, Venezuela y Argentina con un salario mensual de US$8 mil a US$9 mil.

"No he hecho el cálculo anual, pero así como gano gasto; a medida que uno va ganando esa cantidad a uno le gustan otras cosas, uno se da otros lujos y (el dinero) se va gastando, pero gracias a Dios hemos facturado bien, se puede vivir dignamente del baloncesto", dijo Martínez, un delantero de poder de 6'7 de estatura nativo de Puerto Plata y que ha jugado superior en nueve de sus 27 años.

La cantidad de torneos que Joel Ramírez juega en el año le han impedido dedicarle tiempo a los estudios. Este armador de 25 años oriundo de Villa Consuelo ha encontrado en el baloncesto el sustento de su familia y sus dos hijos.

"En el Distrito valgo menos porque soy nativo, pero cuando juego en Santiago o en San Cristóbal ya hay más dinero. En cada torneo me gano sobre los RD$200 mil y termino el año cerca de los RD$800 mil", dice Ramírez, propietario de un Honda Accord de 1998. "No te voy a decir que se vive bien, bien, pero uno se mantiene y puede mantener a su familia".

Sin embargo, estos "jugosos" salarios todavía están por debajo de los que devengan los refuerzos extranjeros, a pesar de que los criollos en muchos casos hacen una mayor diferencia en los partidos. Un refuerzo extranjero devenga entre US$900 y US$1,500 a la semana, además de los gastos de hospedaje y pasaje.

Rafael Uribe, gerente general del club San Lázaro, sostiene que para un club de la capital le resulta difícil no terminar con sus cuentas en rojos con la relación ingresos/egresos. Este ingeniero civil manifiesta que para contar con jugadores de renombre, lo que hace la diferencia es la relación amistosa ya que "los clubes no tenemos para pagarles lo que ellos valen". Uribe reveló que el equipo de San Lázaro tiene una nómina de RD$3 millones.

Luis Flores cobró poco más de mil dólares por partidos en el torneo distrital de 2006 para Naco, que tuvo que invertir sobre los RD$5 millones para lograr su primera corona.

El tope

El gremio que agrupa a los jugadores y la Federación Dominicana de Baloncesto acordaron un tope salarial para los principales torneos que se basa en los ingresos de cada competencia. Sin embargo, aunque los clubes cumplen con los parámetros por otras vías compensan las exigencias de los jugadores estelares, que están por encima del tope.

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