Ty Cobb increíble bateador pero no fue un Santo Niño de Atocha

Ty Cobb

Ty Cobb, nombre de pelotero y Tyrus Raymond Cobb su nombre oficial, fue uno de los jugadores más difíciles, de peor carácter que ha desfilado por un diamante de las Mayores, pero fue un asesino de los pitchers. Nació en Narrows, Georgia, por lo cual fue apodado “El Melocotón de Georgia”.

Conoció la tragedia cuando su madre Amanda Chitwood, teniendo él 12 años, asesinó de dos disparos a su padre William Herschel Cobb, senador de Georgia, por una equivocación creyendo que era un ladrón.

Cobb ganó 12 títulos de bateo, 9 de ellos en forma consecutiva y es dueño del promedio de bateo más alto de por vida con .366.

Pero esta entrega es sobre el Ty Cobb en otra dimensión, el que fue bautizado por la prensa como “El Melocotón Amargo”. El legendario mánager Connie Mack lo bautizó como “el jugador más sucio”. Cobb afilaba los spikes ante la mirada de los jugadores contrarios y se barría en las bases sin misericordia, no había juego donde no cortara con sus ganchos al jugador que se le cruzara en el camino. Fue el primero en utilizar la intimidación sicológica en sus rivales.

Cuentan sus biógrafos, que en una ocasión peleaba el título de bateo en 1911 con su mejor amigo, quizás el único que tenía, Joe -El Descalzo- Jackson, quien lo superaba por 9 puntos faltando seis juegos. Cobb ideó la estrategia de colocarle mala cara y no hablarle lo que motivó que Joe se preocupara porque no le veía motivo al enojo. Jackson perdió la concentración y bajó a .408 y Cobb repartió palos terminando en .420 ganando el liderato de bateo. Al terminar la serie Cobb se acercó a Jackson muerto de risa, le dio un efusivo abrazo y lo invitó a una copa. Logró su objetivo.

Cobb fue el primer pelotero millonario gracias a su astucia. Cuando la Gran Depresión, que se prolongó durante la década anterior a la Segunda Guerra Mundial y se desplomó la bolsa de valores en EE.UU. compró acciones en dos “pequeñas” empresas: General Motors y Coca Cola, cuando llegó la bonanza se convirtió en el primer millonario de las Grandes Ligas.

Cobb no barajaba pleitos y soltaba los puños sin mediar palabras. En una ocasión derribó de un derechazo al lanzador Ed Siever cuándo éste le reclamó el haber dejado caer un fly. Con el jardinero McIntre varias veces intercambió golpes.

Cobb era un jugador bronco y como tenía muchos enemigos, dormía con una pistola debajo de la almohada, cuando jugaba fuera de Detroit.

Cobb odiaba a los negros y en una ocasión le dio una bofetada a una negra porque lo saludó. Cobb tiene muchas historias. Cobb y Tris Speaker, comprobado por cartas de ellos, dirigidas a los apostadores, vendieron juegos, negociaron para que el club perdiera cuando era favorito.

Cronista deportivo. Amante del béisbol y sus vivencias.