“Pensé que perdería el trabajo cuando di US$17,500 a Beltré”

SANTO DOMINGO. Pablo Peguero era jefe de escuchas de los Dodgers cuando la tarde de un miércoles de principio de julio de 1994 fue a ver un partido de pequeñas ligas en la academia Franklin Rodríguez en el Hogar Escuela Santo Domingo y en la antesala estaba un adolescente de 15 años que respondía al nombre de Adrian Beltré.

Para entonces los prospectos premium Julio 2 tenían como techo bonos de US$10 mil, pero Peguero quedó tan impresionado que temía perder esa oportunidad y regresó cuatro días después, el domingo en la mañana, espero que concluyera la misa en el centro religioso localizado a la altura del kilómetro 12 de la carretera Sánchez y firmó a Beltré por US$17,500.

“Cuando lo firmé (Rafael) Ávila (jefe de operaciones del equipo) estaba en Estados Unidos y le dije que firmé un pelotero por 17,500 dólares y yo creía que iba a perder mi trabajo, por la cifra, era mucho dinero en ese tiempo. Cuando Ávila vino lo primero que me dijo fue que quería ver al pelotero y al verlo dijo, ‘ese muchacho vale mucho más’, ahí me tranquilicé”, dijo Peguero a DL.

En su primer turno como profesional, en la Liga de Verano de 1995, Beltré disparó un cuadrangular por el jardín izquierdo en el estadio Quisqueya, recuerda Peguero sobre el toletero que el domingo pasado se convirtió en el jugador 31 que dispara 3,000 hits en las Grandes Ligas y el primero nacido en suelo dominicano.

El bono de Beltré fue eclipsado meses más tarde por D’Angelo Jiménez con US$25 mil con los Yanquis, pero seis años luego se descubriría que los Dodgers violaron la política de la Major League Baseball al fichar a “Kojak” (su apodo) antes de cumplir los 16 años.

Beltré confirmó su valor en apenas dos años en las ligas menores y ya en 1998 estaba en el Big Show. Contrató a Scott Boras como su agente y en una conversación informal entre ambos en marzo de 1999, mientras el abogado le mencionaba que él tenía 20 años, el toletero le aclaró que en realidad eran 19, como decía su acta de nacimiento, las cinco visas de trabajo que había utilizado y su licencia de conducir de Florida.

Una vez Boras confirmó el dato pidió al equipo una compensación por infligir las reglas, pero los californianos rehusaron y el caso pasó a la Major League Baseball.

La MLB descubrió que los Dodgers habían indicado en el contrato de firma que el jugador había nacido el 7 de abril de 1978 y no del 7 de abril de 1979 como sí indicaba el acta de nacimiento de Beltré.

En futuro miembro de Cooperstown era elegible para la firmar el dos de julio de 1995 y no un año antes. Versiones dan cuenta de que el padre del jugador, Bienvenido “Negrito” Beltré quería acelerar la firma, pero otras indican que fue el equipo que hizo la propuesta consciente de que si dejaba pasar los meses y otros equipos veían al jugador el precio se incrementaría y podían perderlo.

Peguero y Ávila fueron suspendidos en el 2000 por un año, la academia en Campo Las Palmas fue clausurada por 12 meses y el equipo recibió una multa de US$50 mil. Al año siguiente, la MLB abrió en Santo Domingo la primera oficina fuera de los Estados Unidos, una especializada en monitorear los fichajes de los equipos y tener control de las documentaciones.

“Beltré fuera hoy un prospecto de US$6 millones. No he visto en los últimos años que se ha dado tanto dinero un joven con las condiciones que él tenía. Su padre se encargó de darle una buena formación y ha combinado eso con su talento para ser la estrella de pelotero que es”, dijo Peguero, que hace 14 años dejó a los Dodgers para ser jefe de escuchas de los Gigantes de San Francisco.

“Creo que en nuestro tiempo, como dominicanos, éramos un poco ingenuo... en 1994, nosotros como jugadores no nos enfocábamos en las reglas. No buscábamos ver cuáles eran ellas para protegernos. Como un chico de 15 años solo querías firmar un contrato y tener la oportunidad de mostrar tu talento”, le dijo Beltré a Jorge Aranguré de Sports On Earth en 2014 sobre el tema.

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