El “Musulungo” que conocí
Una de las figuras históricas del béisbol profesional del Caribe fue Roberto “Musulungo” Herrera, quien falleció el pasado jueves en la ciudad de Miami a la edad de 82 años. Herrera nació en Cuba y fue jugador de béisbol profesional, su posición receptor. Vistió el uniforme de las Aguilas Cibaeñas en la década del 60.
En la Serie del Caribe de 1995, en Puerto Rico, luego de los partidos nos reuníamos en un barcito en el viejo San Juan en una “peña informal”, Musulungo Herrera, Gilberto Santa Rosa, Roosevelt Comarazamy y el suscrito, y en esos momentos los cuentos y las historias se orientaban en todas las direcciones.
“Musulungo” era un arsenal de anécdotas. Un cubano con un sentido de humor increíble. Era todo un personaje dentro y fuera del diamante. Muy respetuoso con todo el que se le acercaba y también del que le gritaba desde las gradas, que en muchas ocasiones no eran palabras agradables.
Le gustaba cantar en clubes nocturnos por el solo hecho de cantar. Cuando en algunas ocasiones se hacía un evento artístico antes del inicio de un partido “Musulungo” lo alegraba cantando, tocando el bongó y bailando”.
En 1975 se retiró definitivamente del béisbol, pero no de la actividad beisbolística, porque se convirtió en el más importante árbitro de todo el Caribe.
¿Por qué el apodo de Musulungo?
En relación a ello decía: “Un compañero en la isla me dijo que me parecía a un amigo suyo que le decían ‘Musulungo’. A partir de allí empezaron con la ‘guachafita’ de llamarme de esa forma y me quedé así por siempre. Si bien en un principio me molestaba muchísimo, luego me tuve que acostumbrarme. De hecho, en algunas ocasiones me sorprendo cuando algunas personas me llaman por mi nombre y no por mi apodo”.
Paz a su alma... Su espectacular trabajo le garantiza seguir cantando “bolas y strikes” en el cielo.
Usted es viejo a vieja de verdad: Si asistió al “Gran Baile de Año Nuevo” el domingo 31 diciembre 1950. En el Patio Español del Hotel Jaragua con Violeta Cavalcanti, Grupo de 5 bailarinas norteamericanas y Luis Alberti y su Orquesta. Sorpresas. Consumo Mínimo RD$2.00 por personas, incluyendo sombreros, pitos, maracas...Si asistió al Súper Restaurant Night Club Chantilly al año nuevo, vida nueva el 31 de diciembre de 1967, presentando una lluvia de estrellas en el cielo artístico del Chantilly: Luchy Vicioso, Josefina y Usero y Niní Cáffaro. Cena de despedida de año con uvas de la dicha y alborada (6:00 am) con derecho a sancocho. RD$ 12.00 por persona.Por hoy me voy, hay pelota temprano y esto está difícil Talúa.
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