El Diálogo Libre con Vitelio Mejía
El presidente de Lidom habló claro sobre muchos temas interesantes
Tratar de convertir la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana en una entidad moderna ha sido una de las principales batallas con las que ha tenido que lidiar el presidente de dicho organismo, el licenciado Vitelio Mejía Ortiz.
Pero se han dado pasos para transparentar todo lo que hace esa institución, que tiene categoría de Organización sin Fines de Lucro, de acuerdo al régimen tributario en el que se encuentra.
No obstante, contrario a lo que sucedía en el pasado, la Lidom paga los impuestos que le tocan, hace retenciones y factura con todas las de la ley desde el 2017, según contó Mejía Ortiz.
Otro tema interesante que tocó el de los peloteros, que si pagan o no impuestos.
Los equipos no les hacen retenciones a los jugadores, pero como compañías que operan bajo el régimen comercial tradicional, el no hacer estas retenciones implica que son esas empresas las que asumen los impuestos que deberían pagar los jugadores como parte de sus gastos.
El principal obstáculo que tienen los equipos es que no han logrado congeniar en qué renglón encajan los jugadores, si como igualas, empleados temporales o de zafra.
Pero es bueno que pongan las cosas claras, mucho más en una época en la que todo se debate y que muchas veces se cuestiona a la ligera sin saber la forma en que operan las franquicias.
El acuerdo con Fenapepro
Algo a lo que no deben darle más tiempo es al pacto colectivo con la Federación Nacional de Peloteros Profesionales.
Ese acuerdo finalizó después de la temporada 2019-20 y los peloteros aceptaron jugar sin un nuevo contrato firmado el año pasado por el tema de la pandemia.
Durante el Diálogo Libre, Mejía nos dijo que solo falta un punto a resolver, que es económico, agrego yo, pero el presidente de Lidom entiende que si no se firma “seguiremos de buena fe como hasta ahora lo hemos hecho”.
Creo que eso es un error subestimar al sindicato de jugadores y no veo prudente que se juegue a la carta de dejar pasar el tiempo para ver lo que sucede, poniendo en riesgo el inicio de la temporada.
La pelota dominicana no se puede dar el lujo de un tranque en estos momentos o que la campaña no inicie cuando está programada.