Serie Mundial y ahora... ¿paro laboral?
El pacto colectivo vence oficialmente el 1 de diciembre y no se vislumbra una solución
Los Bravos de Atlanta se coronaron campeones de la Serie Mundial, al superar en seis partidos a los Astros de Houston, para su primer título desde 1995, a pesar de que desde entonces habían visitado la postemporada en 16 oportunidades.
Tuvimos una temporada llena de cosas impresionantes, como la temporada de Shohei Ohtani y la de Vladimir Guerrero Jr.
Fernando Tatis Jr. alcanzó un nuevo nivel de estrellato y Juan Soto se consolidó como el mejor bateador de las Grandes Ligas.
Nos perdimos de ver a Mike Trout luego de que una lesión de pantorrilla lo sacó de juego desde mayo, mientras que también vimos a los Dodgers de Los Ángeles desplomarse en la Serie de Campeonato contra los Bravos de Atlanta.
Pero también vimos cómo Trevor Bauer vio su temporada con los Dodgers irse a pique por una acusación de agresión sexual y probablemente no volvamos a verlo jamás con el uniforme de los californianos.
Y también vimos cómo Marcell Ozuna se lesionó una mano, cayó preso con una acusación de haber golpeado a su esposa y es muy posible que cumpla una sanción ejemplar en el 2022.
Esto, obviamente, si logran ponerse de acuerdo los dueños y los jugadores en un pacto colectivo que está programado a vencerse el 1 de diciembre.
Las negociaciones no han avanzado mucho, al menos no ha trascendido gran cosa públicamente y por el poco tiempo que falta para que ese contrato expire es poco probable que lo logren antes de la fecha estipulada.
Después de lo que vimos en la temporada de la pandemia y el disgusto de los jugadores ante las propuestas de los dueños, lo que se ha prolongado hasta el 2021, creo que no hay forma de evadir este enfrentamiento.
Lo primero que se verá afectada será la temporada de agencia libre y si en condiciones normales nos topamos con jugadores que llegan hasta febrero y marzo sin contratos, qué será en esta vuelta.
Ojalá nos equivoquemos y que puedan resolver sus conflictos lo más pronto posible, eso sería lo más sensato.
El béisbol es un negocio que mueve más de US$11 mil millones anualmente y sería realmente penoso que por la avaricia de unos o la intransigencia de otros que no se llegue a un punto medio que favorezca a todos.
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