Connors: El Hombre del Rifle
“De qué diablos está hecha esta mujer/ Si es de carne/ o de hierro/ no me quedan ya más trucos por hacer...”. Fernando Arias
Es probable que una gran legión de seguidores de béisbol desconozcan que Chuck Connors (The Rifleman) fue jugador de béisbol y militó en el Caribe, siendo el defensor de la primera base de los Azules del Almendares en 1948-49, en Cuba.
En 1950, en el campo de entrenamiento de los Dodgers de Brooklyn, Connors se la pasaba haciendo imitaciones, incluyendo la del mandamás del equipo, Branch Rickey. El mánager del equipo, Burt Shotton, no lo tenía en planes para la 1B, ya que el primer candidato era Gil Hodges y el segundo Dee Fondy.
Una mañana, Connors se apareció en la oficina de Rickey, donde le exigió que lo pusiera a jugar. Rickey le respondió que los planes que tenía con él era cambiarlo a los Carmelitas de San Luis, el peor equipo de la Liga Americana. Connors le dijo que prefería mejor ir a AAA (Montreal), pero Ricky lo vendió a los Cubs de Chicago, junto a Dee Fondy, quien le ganó el puesto de regular con los Cachorros.
Connors no dejó las payasadas, y quemando las Menores con .321, 22 jonrones y 77 impulsadas, fue subido por los Cubs, pero en los primeros 66 juegos, apenas tenía 2 jonrones y .239 de promedio.
Connors consciente de su situación dijo: “Creo que nunca haré el grado en las Mayores, así que voy a divertirme un poco”.
Una noche en el Wrigley Field disparó un jonrón, y se deslizó en la segunda base, se levantó y pidió un aplauso del público, y al llegar al plato no le dio la mano a sus compañeros, sino al cátcher del equipo contrario, y se encaminó al dogout bailando y haciendo movimientos con la cintura.
Cuando terminó el juego. Bill Bradley, director de la Metro Goldwyn Mayer, lo estaba esperando y le hizo una oferta de US$500 al día, y así comenzó su carrera en el cine, llegando a la fama con “El Hombre del Rifle”.
Un día como hoy: En 1957, en el quinto juego de la serie final, los Leones del Escogido derrotan 2-1 al Licey. El héroe del triunfo fue el segunda base Sparky Anderson quien remolcó dos vueltas. Connie Grob cubrió la ruta completa y se anotó la victoria.
En 1964, en el séptimo partido de la serie final, en el estadio Quisqueya, el Licey, con el estelar zurdo Guayubín Olivo, derrotó 4-1 a las Águilas. Olivo lanzó en grande y fue su último partido en el béisbol profesional retirándose después. En la serie regular tuvo marca de 9-2 y en la final consiguió dos
En el 2002, en el estadio Cibao, el cubano Andy Abad, (Tulile) con dos corredores en circulación en el noveno episodio, dispara jonrón contra Luis Vizcaino para derrotar a las Águilas 9-8 y darle al Licey la corona 17. Este batazo se conoce como “El Tulilazo”.
Twitter: @bienvenidorv
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