¿De quién será la Copa?, en un mes se sabrá la respuesta
BERLÍN, Alemania. Hay mundiales que pasaron a la historia más por el nombre de un jugador que por el de su selección ganadora.
También hay mundiales protagonizados por jugadores que, con su clase, su visión del juego y su magia futbolística, condujeron a su selección a la final y nunca alzaron la Copa Jules Rimet, como se llamaba hasta 1974 el actual trofeo de oro macizo.
A tres días de la apertura del Mundial de Alemania, los aficionados se preguntan de quién será esta Copa: de una selección o de su estrella.
Los antecedentes ofrecen todo tipo de respuestas. Ocurrió en 1958 en Suecia cuando Brasil obtuvo la primera de sus cinco Copas al derrotar a los anfitriones por 5-2, pero nadie ha podido olvidar el tercer gol de un jugador de 17 años que respondía al apodo de "Pelé".
Edonso Arantes do Nascimento, que en Suecia comenzó a disputarle a Alfredo Di Stéfano el título de mejor futbolista de la Historia, controló con el muslo un pase por alto en el borde del área, elevó el balón por encima de la cabeza de su marcador y lanzó una volea que superó a Svensson. Había nacido el mito "Pelé".
Argentina se llevó su segunda Copa en México 1986, pero Diego Armando Maradona hizo contra Inglaterra el que está considerado el mejor gol de la historia de los Mundiales después de haberle robado el rumbo a Peter Shilton anotando el primer tanto con la mano.
Presionado para que admitiera que el gol había sido marcado de forma antirreglamentaria, Maradona se inventó lo de "la mano de Dios". "Qué mano de Dios, fue la mano del Diego, y fue como robarle la billetera a los ingleses", contó en sus memorias 14 años después.
Pero el tanto que le puso definitivamente a la altura de Di Stéfano y de Pelé fue el segundo, ese tipo de gol que todos los futbolistas tratan de imitar, el que, en palabras del "Pelusa", "uno sueña de pibito". Incluso lo cuentan distinto los que estuvieron en el estadio Azteca de México el 22 de junio.
Nunca se había visto una escapada semejante desde la de Steve McQueen en "La gran evasión" (película de 1963).
Argentina derrotó en la final a Alemania por 3-2 y la "mano de Dios" volvió al paraíso. Roberto Baggio, "Il Codino" (El coleta), de la estirpe que en Italia se conoce como "fantasisti" (fantasiosos), pudo haber imitado las hazañas de Pelé y Maradona, pero como le ocurrió con Holanda al gran Johan Cruyff en 1974, lideró a los "azzurri" hasta la final de Estados Unidos 1994 para quedarse sin la única recompensa posible.
Baggio, cuyos goles habían sido decisivos en la segunda ronda, los cuartos de final y las semifinales, llegó agotado, roto, a la final contra el Brasil de Romario y Bebeto. En la tanda de penaltis, el balón se le escapó por encima del larguero de la meta de Taffarel. Italia no pudo conseguir el que hubiera sido su cuarto Mundial, pero la impresión que quedó es que sólo hubo un gran perdedor, Roberto Baggio.
¿De quién será el Mundial de 2006?. ¿De Brasil o de Ronaldinho? ¿De Argentina o de Messi? ¿De Alemania o de Ballack? ¿De Inglaterra o de Lampard?. ¿De Francia o de Henry? La respuesta, el 9 de julio.
Los antecedentes ofrecen todo tipo de respuestas. Ocurrió en 1958 en Suecia cuando Brasil obtuvo la primera de sus cinco Copas al derrotar a los anfitriones por 5-2, pero nadie ha podido olvidar el tercer gol de un jugador de 17 años que respondía al apodo de "Pelé".
Edonso Arantes do Nascimento, que en Suecia comenzó a disputarle a Alfredo Di Stéfano el título de mejor futbolista de la Historia, controló con el muslo un pase por alto en el borde del área, elevó el balón por encima de la cabeza de su marcador y lanzó una volea que superó a Svensson. Había nacido el mito "Pelé".
Argentina se llevó su segunda Copa en México 1986, pero Diego Armando Maradona hizo contra Inglaterra el que está considerado el mejor gol de la historia de los Mundiales después de haberle robado el rumbo a Peter Shilton anotando el primer tanto con la mano.
Presionado para que admitiera que el gol había sido marcado de forma antirreglamentaria, Maradona se inventó lo de "la mano de Dios". "Qué mano de Dios, fue la mano del Diego, y fue como robarle la billetera a los ingleses", contó en sus memorias 14 años después.
Pero el tanto que le puso definitivamente a la altura de Di Stéfano y de Pelé fue el segundo, ese tipo de gol que todos los futbolistas tratan de imitar, el que, en palabras del "Pelusa", "uno sueña de pibito". Incluso lo cuentan distinto los que estuvieron en el estadio Azteca de México el 22 de junio.
Nunca se había visto una escapada semejante desde la de Steve McQueen en "La gran evasión" (película de 1963).
Argentina derrotó en la final a Alemania por 3-2 y la "mano de Dios" volvió al paraíso. Roberto Baggio, "Il Codino" (El coleta), de la estirpe que en Italia se conoce como "fantasisti" (fantasiosos), pudo haber imitado las hazañas de Pelé y Maradona, pero como le ocurrió con Holanda al gran Johan Cruyff en 1974, lideró a los "azzurri" hasta la final de Estados Unidos 1994 para quedarse sin la única recompensa posible.
Baggio, cuyos goles habían sido decisivos en la segunda ronda, los cuartos de final y las semifinales, llegó agotado, roto, a la final contra el Brasil de Romario y Bebeto. En la tanda de penaltis, el balón se le escapó por encima del larguero de la meta de Taffarel. Italia no pudo conseguir el que hubiera sido su cuarto Mundial, pero la impresión que quedó es que sólo hubo un gran perdedor, Roberto Baggio.
¿De quién será el Mundial de 2006?. ¿De Brasil o de Ronaldinho? ¿De Argentina o de Messi? ¿De Alemania o de Ballack? ¿De Inglaterra o de Lampard?. ¿De Francia o de Henry? La respuesta, el 9 de julio.
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