La deserción de atletas presente por 5 décadas

El fútbol y el boxeo han sido de los deportes más afectados

En 1993, el cotizado boxeador Héctor Julio Ávila sorprendió cuando decidió probar suerte en el profesionalismo y decidió desertar en Puerto Rico. foto Martín Castro
SANTO DOMINGO. Después que el luchador Noble Vasallo y el boxeador Francisco Sánchez pidieron asilo político durante los Juegos Panamericanos de 1959 en Chicago, cientos de atletas y otras personas han utilizado el deporte como trampolín para abandonar el país.

De hecho, entre 1970 y 1990 (el período de mayor flujo migratorio dominicano hacia el exterior) ligas de béisbol, softbol, baloncesto y hasta federaciones deportivas sirvieron como canal del fenómeno, lo que llevó a las autoridades consulares de los principales destinos a endurecer sus medidas cuando reciben solicitudes de visados para deportistas.

En el caso del deporte de Fistiana, se ha conocido el caso de personas que han conseguido sus visados como "boxeadores" sin tener que haber subido a un ring. Pagan a "agentes" para ir a "pelear" a los Estados Unidos, Europa o Canadá y al momento de llegar a aquellos países terminan "sus carreras deportivas".

"Cada vez que se nos queda un atleta, el deporte en sentido general sufre las consecuencias porque nos miden a todos con la misma vara", se lamentó Antonio Acosta, presidente de la Federación Dominicana de Lucha, disciplina que acaba de ser la última víctima del fenómeno.

Richard Ramos, Aneudis Navarro, Edwin Tomás Abreu, Alfredo Docembil y Eddy Agramonte abandonaron la concentración en la madrugada del lunes en una base de entrenamiento en Madrid, de cara a los XV Juegos Panamericanos.

En 1993, el cotizado boxeador Héctor Julio Ávila sorprendió cuando decidió probar suerte en el profesionalismo y decidió desertar en Puerto Rico. Ese mismo año lo hizo la baloncestista Casilda Clemente, también en Borinquen.

La creación a mediados de la década pasada del Programa de Atletas de Alto Rendimiento, Nuevos Valores e Inmortales (PARNI) trajo una serie de incentivos que mejoró de forma considerable la calidad de vida de los atletas y se detuvo la deserción.

Sin embargo, la alimentación permanente, el seguro médico, los beneficios de estudios y los salarios que paga el PARNI y el Círculo Deportivo Militar no a todo atleta quitó el sueño de abrirse pasos en playas extranjeras. El "fantasma de la deserción" (en lo que respeta a atletas de alto rendimiento) ha retornado.

En agosto de 2001, los púgiles Jairo David Gonell, Luis Virgilio Hodge y Domingo Paulino se quedaron en Puerto Rico después de participar en el campeonato panamericano. A la sazón, Gonell era la principal figura del boxeo aficionado criollo.

En octubre de 2003, cinco futbolistas, entre ellos Wally David Contreras y Agustín Peralta (considerado los mejores de su posición en el país en ése entonces) abandonaron el equipo criollo que disputó las eliminatorias para los Juegos Olímpicos de Atenas contra Cuba.

El 10 de agosto de 2004, Julio Vidal abrió las puertas de España. El integrante de la cuarteta 4X400 (ganadora de medalla de bronce en los Panamericanos de 2003) se "esfumó" durante la celebración del Campeonato Iberoamericano en Huelva y aún reside en tierra ibérica.

En marzo de 2006, la boxeadora profesional Austria Urbáez se quedó en España. En junio del año pasado, los gimnastas José Luis de la Cruz, Jonathan Félix y José García dejaron huérfano al equipo de la modalidad artística que participaba en una gira por Estados Unidos, durante una parada en Nueva York.

En octubre de 2006, los futbolistas Manuel Abreu y Jimmy Bautista, junto al fisioterapeuta Junior Bautista, abandonaron el equipo criollo en una escala en Puerto Rico en ruta hacia Saint Thomas para participar en las eliminatorias de la Copa del Caribe. DL supo que Abreu y Bautista regresaron al país y están jugando en la Liga Mayor.

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