Max Verstappen se queda en Red Bull hasta el 2030

Dijo que estuvo más cerca de retirarse del deporte que de cambiar de escudería

Max Verstappen (Archivo DL)

Max Verstappen firmó una extensión con Red Bull hasta el final de 2030. El anuncio llegó este jueves, horas antes del inicio del último Gran Premio de Países Bajos en Zandvoort.

El acuerdo suma dos años al contrato vigente, que corría hasta 2028 y contenía cláusulas de salida por rendimiento. Esas cláusulas eran el combustible de todo: mientras existieran, cada verano se abría la misma conversación.

Pero el dato que reordena la historia no tiene que ver con equipos rivales.

Max Verstappen dijo que estuvo más cerca de retirarse del deporte que de cambiar de escudería, y que después de las primeras carreras de 2026 le pidió a Laurent Mekies que no le hablara del futuro porque no sabía si quería seguir en Fórmula 1.

Situación deportiva actual

Fueron las conversaciones con F1 y la FIA las que lo convencieron de comprometerse hasta el cierre del ciclo regulatorio actual. El problema nunca fue Milton Keynes. Fue el reglamento.

La firma también llega en el peor momento deportivo de su carrera con el equipo. Verstappen no ha ganado una carrera en toda la temporada, en un año donde el campeonato lo lidera Kimi Antonelli y Mercedes marca el ritmo.

Ahí está el argumento técnico que sostiene la decisión. El déficit de ritmo de carrera del RB22 pasó de 1.3 segundos por vuelta en Melbourne a dos o tres décimas en Hungría.

No es suficiente para el estándar de Red Bull, y Hungaroring es un circuito corto que comprime diferencias. Pero es una curva de desarrollo, no una meseta.

La ruta a Mercedes se cerró sola: Antonelli es el proyecto de largo plazo de Toto Wolff, y poner un tetracampeón al lado de un piloto que lidera el campeonato en su segundo año es un riesgo que el austríaco no necesita correr. Lo de McLaren nunca pasó de rumor.

Mekies enmarcó la renovación en la confianza construida durante años, y en la fe de Verstappen en la gente, la cultura y la visión del equipo. Es el lenguaje de un jefe que heredó una estructura desmontada —Horner, Newey, Marshall, Wheatley, Lambiase— y necesitaba una señal pública de que el activo principal seguía adentro.

Perspectivas futuras

Max Verstappen también le puso peso al escenario: anunciarlo en el último Gran Premio en Zandvoort, dijo, es un momento especial, y espera darle a la afición una despedida a la altura.

La pregunta ya no es dónde va a correr Verstappen. Es si Red Bull puede construirle, en cuatro años, un carro que justifique haberse quedado.


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