Peloteros millonarios, apáticos con el Museo

Fachada principal del edificio del Museo del Pelotero Dominicano. Luis Gómez
SANTO DOMINGO. Mario Melvin Soto fue un catedrático del pitcheo en las Grandes Ligas y en la Liga Dominicana, ni hablar.

Hoy es el presidente de la Federación de Peloteros Profesionales y tiene un reto en el que no cede un pie y es la construcción del Museo de los Peloteros contiguo al estadio Quisqueya.

En ese Museo, cada jugador tendrá su cubículo con su historia, pero esos peloteros que ocuparán un lugar para proyectar su carrera ante la historia siguen siendo apáticos ante el proyecto y no han dado ni una peseta para comprar un block para levantar no la obra de Mario Soto, sino la obra de todos ellos.

Y esa apatía de los millonarios jugadores dominicanos no le baja la guardia a Mario. Conoce la indiosincracia de cada uno de ellos y no le toma de sorpresa ese comportamiento, pero tampoco le gusta tratar esas promesas incumplidas que muchos hicieron pública para tomar grandes titulares.

Hubo jugadores que hicieron promesas como José Lima y no han vuelto a mirar hacia allá.

Pero de que el Museo va, ese sueño de Mario será realidad.

¿Quién fue Mario Soto como pitcher?

En su estadía de doce años con los Rojos de Cincinnati fue más que un profesor en la colina de los sustos, fue todo un catedrático dando lecciones de buen manejo del pitcheo.

Mario es de los pocos jugadores dominicanos que enseñaron su clase con un mismo conjunto, ya que cuando trató de regresar con los Esquivadores de Los Angeles no pudo lanzar en las Mayores ya que no pasó del entrenamiento primaveral.

Debutó en las Grandes Ligas en 1977 siendo el dominicano número 50 en llegar al más alto nivel del béisbol, luego de una brillante carrera por las Menores que le dio el privilegio de lanzar primero en el big show que en la Liga Dominicana con los Leones del Escogido.

En las Grandes Ligas tuvo un promedio de 7.8 ponches por 9 entradas lanzadas. En 2 ocasiones ponchó 15 bateadores, el 9 de septiembre de 1980 a los Bravos de Atlanta y el 17 de agosto de 1982 a los Mets de New York. En 1984 hilvanó una cadena de 8 victorias en línea, del 25 de abril al 30 de junio.

En la Liga Dominicana militó todo el tiempo con los Leones del Escogido, sumando 28 victorias y 17 derrotas y una efectividad de 2.48.

En 1980 fue líder de ponches con 7 ganados y 2 perdidos, siendo el líder del circuito y en tres temporadas se llevó el liderato de ponches: 1980-81 (62), 1981-82 (54) y 1982-83 con (54). En 402.1 entradas ponchó 306 y en rol de relevista se acreditó 14 ponches.

Hoy está al frente de la Federación de Peloteros y le ha dado categoría a la institución, pero si su recta pudo superar en la pistola del radar de las 95 millas por hora, esta vez va a una velocidad más lenta por los pocos recursos de la entidad. En lo que no debe haber dudas es en que el compromiso empeñado de Mario Soto se hará realidad.