Ramírez desea cambiar los robos por jonrones

Los Marlins lo han colocado tercero en la alineación

Hanley Ramírez se enfocará en producir batazos de cuatro bases. Esto limitará sus intentos por robar bases. AP
FORT LAUDARDALE, FLORIDA. Con el "Maleficio del Segundo Año" superado en los primeros dos meses de la temporada regular, a Hanley Ramírez le han asignado una nueva función que lo está forzando a sacrificar una de sus cualidades que más disfruta cuando la pone a prueba: el robo de bases.

El poder ofensivo demostrado por el Novato del Año de la Liga Nacional en 2006, ligado a la falta de protección del toletero venezolano Miguel Cabrera, llevó al dirigente de los Marlins de Florida, al cubano Fredi González a cambiarlo en el orden al bate y pasar de primero al tercero. Este movimiento permitirá a Ramírez, de 24 años, conseguir mejores pitcheos y si responde como la escuadra lo tiene proyectado, convertirse en una marca registrada como jonronero.

"En principio lo único que ha cambiado es que en vez de preocuparme por embasarme ahora tengo que enfocarme en empujar carreras, ese es el punto que debo trabajar", dijo Ramírez a DL aquí. Ese movimiento se ha reflejado de forma negativa en su promedio de bateo.

Desde el pasado día 15 de mayo, cuando Ramírez pasó de primero a tercer bate, su promedio de bateo bajó 25 puntos al pasar de .345 a .320. Por el momento esta situación no preocupa al nativo de Samaná, quien tiene en el título de bateo su principal conquista individual.

El número de jonrones ha aumentado, pues en el primer mes y medio de campaña pegó cuatro y en los últimos quince días ha conectado tres. Asimismo, como abridor se robó 14 bases y como tercero se ha estafado una.

"Todo dependerá de la situación para robar las bases. Uno no siempre encuentra corredores en base cuando va a batear y siempre que tenga la oportunidad usaré mis piernas", agregó el torpedero, que en la actualidad es líder en carreras anotadas del Viejo Circuito con 43.

Ramírez, que en la campaña anterior se robó 51 almoadillas, no contempla aumentar de peso para buscar más poder por el momento ya que se siente cómodo con sus 220 libras en sus 6'3 de estatura.

"En nuestra difícil misión de llegar a los playoffs yo estoy dispuesto a hacer lo que el equipo me pida. Hasta ahora la rutina de trabajo no la he variado y no tengo metas específicas por derribar", dijo.

Y es que la ofensiva de la escuadra del sur de la Florida necesita organizarse para "ligar". Los Marlins encabezan las Mayores en ponches recibidos (429), pero son el sexto en bateo de la liga (.259), son terceros en vueltas anotadas (247) y cuartos en jonrones (55).

Entre tanto, Cabrera ya ha comenzado ha sentir la protección que significa contar con un bateador como Ramírez delante de él. El tercera base, cuyo aumento de peso ha llevado al equipo a contemplar moverlo a la primera, confesó que desde que Ramírez fue movido al tercer turno ha tenido la oportunidad de encontrar más compañeros en las bases y, a la vez, mayores oportunidades para remolcar carreras.

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