Recuerdo que sigue vivo por 67 años
Está dispuesto a donar el uniforme a alguna institución, en especial de Santiago
SANTO DOMINGO. El suceso permanece tan latente hoy en día, como si fuera ayer. Aun cuando ocurrió hace 67 años en aquella trágica tarde en la que perecieron los integrantes del equipo Santiago BBT, que visitó Barahona para jugar como parte del campeonato nacional de béisbol amateur.
Dentro del grupo de jugadores que ese día 11 de enero de 1948 encontraron por destino la muerte, se encontraba Miguel Ángel Rodríguez Jimenes. Aunque distante de esa época por ser un niño que nació ocho meses después, su sobrino Miguel Rodríguez (empresario), aún recuerda a su tío, así como toda la familia. Es ya una tradición familiar, reconoce el pariente. “Era buen pitcher, amigable y servicial con todo el mundo”, señala Rodríguez, algo en desacuerdo por como nombran a su tío “Boquita” Jimenes. “Él tiene un nombre y es Miguel Ángel Rodríguez Jimenes”, dice.
Una vez se produjo la catástrofe, nadie tuvo acceso al lugar, en el paraje de Río Verde, sección Jaigüey en Yamasá, debido a lo impenetrable de la zona, pero además, observa, a que el presidente de la época, el dictador Rafael Leónidas Trujillo impidió acercarse a la zona del desastre. Días después, señala, su papá, Julio Alberto Rodríguez Jimenes subió junto a su hermano José Manuel, y allí encontró un maletín en el que habían instrumentos médicos (como el estetocopio y mascarilla) de Miguel Ángel, quien había terminado la carrera de medicina y realizaba la pasantía. Pero también encontraron el uniforme de juego.
Miguel Rodríguez recibió el uniforme por parte de su padre Julio Alberto, y lo conserva desde entonces por unos “35 años” en una saquera ubicada en el closet de su hogar. “Estoy dispuesto a donar este uniforme, pero que sea a una entidad que la conserve y preferiblemente de Santiago”, señaló Miguel, quien se declara simpatizante del béisbol, y de hecho tiene un nieto que juega en la Liga Quique Cruz.
Un museo, insiste, debe ser el que acoja esa indumentaria, hallada junto a la mascarilla y estetocopio (nunca apareció) que llevó consigo en su maletín. “No sé, pero me gustaría que sea una entidad santiaguera”, dijo, al tiempo que deseó el que “ojalá que otros familiares que estén vivos quieran aportar más datos y objetos si es que los tienen”, así como donarlo a alguna institución, disposición por la que él también se inclina.
Exaltación
Miguel Rodríguez sostiene que los fenecidos peloteros, vistos como héroes del deporte al paso de los años, tienen el mérito de encontrar nicho en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.
“Debiera estar el equipo entero en el Pabellón de la Fama, porque ahí estaban la mayoría de los mejores peloteros del país”, expresó Miguel Rodríguez.