Un clásico de fútbol con tinte político
BARCELONA. La crisis económica contribuirá a que mañana se juegue en el Camp Nou un clásico entre el Barcelona y el Real Madrid politizado como pocas veces en la historia.
Alrededor de 98 mil espectadores formarán la bandera catalana más grande de la historia y gritarán independencia ante una audiencia global que superará los 400 millones de personas.
El partido estará teñido por las reivindicaciones independentistas que ganaron fuerza en las últimas semanas en Cataluña, donde parte de la población aspira a separarse de España. Una meta sumamente compleja pero que entusiasma a muchos.
Como miles de catalanes en las calles de Barcelona en la reciente manifestación del 11 de septiembre, parte de la hinchada del Barcelona viene dando su parecer en los últimos partidos en el Camp Nou al expresar ese grito de «inde, inde, independencia» en el minuto 17 y 14 segundos de cada encuentro.
Las instituciones de gobierno catalanas fueron abolidas el 11 de septiembre de 1714, fecha en la que Barcelona cayó en manos de las tropas borbónicas que libraban la Guerra de Sucesión Española.
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