Seguridad estratégica
Con las fuentes externas de suministro desarticuladas por el virus, se hizo evidente lo valioso que es contar con fuentes locales que impidan graves desabastecimientos
Los economistas no suelen estar entre los profesionales más apasionados. Dado que sus planteamientos deben estar sustentados por procesos analíticos rigurosos, basados en las evidencias disponibles, presentan sus hallazgos de forma tal que no haya indicios de que sus criterios personales influyeron en sus conclusiones. La subjetividad es para esos fines un rasgo inadmisible.
Pero los economistas a veces muestran una dosis de pasión en lo que concierne a la defensa de las ventajas del comercio internacional. Es comúnmente aceptado que el intercambio de bienes y servicios entre diferentes naciones permite incrementar la capacidad total de producción, diversificar la oferta y alcanzar más altos niveles de eficiencia. Puede ser que se denuncien desigualdades en los términos en que el comercio se conduce, o desequilibrios en los valores agregados, pero se reconoce el rol del comercio como vía para ampliar el crecimiento económico potencial, elevar la productividad y mejorar los niveles de vida.
De repente, sin embargo, la defensa del comercio se ha hecho más difícil.
El argumento más usado en contra del comercio han sido sus consecuencias sobre los sectores locales desplazados por competidores extranjeros. Ésa ha sido la base, por ejemplo, de la tradicional oposición de los demócratas estadounidenses a los acuerdos de libre comercio, asumida y magnificada por la actual administración republicana. Pero la pandemia se ha encargado de poner de relieve y generalizar otro argumento, el de la seguridad estratégica, aplicado en el pasado de forma selectiva para algunas actividades.
Con las fuentes externas de suministro desarticuladas por el virus, se hizo evidente lo valioso que es contar con fuentes locales que impidan graves desabastecimientos. Las naciones cuyas estructuras productivas fueron capaces de atender las necesidades de bienes esenciales sin depender de insumos importados, fueron también las menos vulnerables a las interrupciones comerciales.