Reabrir o no reabrir

Lo ideal para los jefes de estado que deben tomar la decisión, es que ya haya cesado la aparición de nuevos casos

A medida que pasan los días, el momento crucial se acerca. Ningún gobernante, salvo individuos con graves problemas mentales, querría estar en la encrucijada de tomar una decisión que pudiera provocar que muchas personas fallezcan. Pero eso es precisamente lo que sucederá cuando tenga que autorizar la reapertura de las actividades económicas. No es cuestión de si ese momento llegará o no, sino de cuándo llegará.

El paso del tiempo agota los recursos económicos y también el ánimo de la población. Lo que comenzó como algo incómodo pero novedoso, se convierte en hastío. Las presiones por la reapertura aumentan siguiendo una curva parecida a la de la propagación inicial del virus.

Lo ideal para los jefes de estado que deben tomar la decisión, es que ya haya cesado la aparición de nuevos casos. Mejor todavía, que hayan pasado al menos dos semanas desde que se confirmó el último caso. Podrán, en esas condiciones, reactivar la economía en base a una evidencia sólida de que el peligro ha quedado esencialmente en el pasado.

En ausencia de esa situación ideal, la segunda mejor opción para los jefes de estado es que exista un consenso unánime a nivel nacional de que la reapertura procede, involucrando médicos, empresarios, líderes comunitarios, dirigentes políticos y organizaciones populares. Aunque las decisiones fuesen suyas, la responsabilidad en esos casos estaría repartida entre todos los involucrados.

Pero si no se da alguna de las dos posibilidades anteriores, los gobernantes no tendrán más remedio que reactivar la economía aun existiendo voces que recomiendan no hacerlo. Entrará en juego entonces una estrategia de mitigación de daños, tanto en lo que respecta a los contagios como en cuanto a las implicaciones políticas. Es probable que opten en esas circunstancias por una reapertura paulatina, tanto respecto a actividades como a regiones. Sería un proceso tentativo, casi experimental, a fin de ir viendo lo que ocurre y poder dar marcha atrás.

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.