?Contagios sistémicos

La pandemia hizo del contagio una amenaza existencial para la población mundial, en especial para las personas más vulnerables. Desde antes del virus, sin embargo, otro tipo de contagio había estado provocando en las economías igual temor y aprensión. El colapso de un banco grande o de una importante compañía industrial, por ejemplo, puede arrastrar consigo a otras empresas, y crear circunstancias críticas que se esparcen por toda la economía.

Con el propósito de estar preparados para esa posible adversidad, las autoridades gubernamentales suelen esforzarse a fin de identificar cuáles son las compañías que poseen, por su tamaño o por su ubicación en las cadenas de producción, esa capacidad de causar daños tan severos si sus operaciones sufren algún percance serio. A ellas se les designa entonces como portadores, no de un virus, sino de un alto nivel de riesgo sistémico. A ese respecto, ser calificada como fuente de riesgo sistémico podría tener algunas ventajas, como recibir rescate estatal en caso de quiebra, pero tiene también sus inconvenientes, por lo regular en forma de vigilancia y regulaciones más estrictas.

Pero aparte de ese contagio sistémico, hay otro descrito por algunos economistas. Se trata de un contagio que puede ocurrir en un mercado financiero a nivel de las expectativas de los inversionistas. En un estudio publicado hace dos años, David Dicks y Paolo Fulghieri indican que en condiciones de incertidumbre, malas noticias acerca de una clase de activos financieros se refleja en las expectativas en relación con activos de otras clases si su comportamiento es también incierto. Ese tipo de contagio, que no depende de vicisitudes tangibles en las operaciones de las empresas, aumenta la magnitud de las oscilaciones de los índices del valor de los activos, hace más frágiles a los mercados y al sistema financiero, e incrementa la frecuencia de los desplazamientos súbitos de las inversiones hacia activos considerados seguros.

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.