?Demanda acumulada
Desde el punto de vista económico, para que haya demanda por un producto no basta que este sea necesario. Alguien puede desear tenerlo, pero podría no tener los medios para comprarlo. En ese caso, habría una necesidad insatisfecha, pero no una demanda por el bien o servicio en cuestión.
Un concepto relacionado es el de demanda acumulada. Se aplica cuando, por alguna razón, las necesidades no pueden ser satisfechas durante un período de tiempo, dando lugar a una acumulación de adquisiciones pendientes de ser llevadas a cabo. Hay diversas causas por las que eso puede suceder. Puede deberse a decisiones de los propios consumidores, como ocurre en situaciones de recesión económica, durante las cuales la capacidad de compra disminuye transitoriamente, o las personas deciden posponer gastos como resultado de la incertidumbre. Luego de que la economía se recupera, la demanda acumulada se manifiesta en forma de un aumento de gastos mientras persistan las necesidades insatisfechas.
Pero la acumulación de la demanda puede ser provocada, también, por condiciones ajenas a las decisiones de los consumidores, tales como escaseces de productos debido a guerras, desastres naturales, malas cosechas y otros motivos. En estos casos, igual que en los anteriores, una vez desaparecen las causas que provocaron la escasez, el nivel de gastos se eleva temporalmente, a fin de satisfacer las necesidades acumuladas.
Tanto por la escasez de productos como por la recesión debida a los cierres de actividades, la pandemia ha creado una demanda acumulada, y los economistas esperan que esta acelere los procesos de recuperación. Aunque es difícil estimar la magnitud del incremento de gastos y el tiempo durante el cual estará vigente, es posible vincularlo con la dimensión de los descensos ocurridos. En ese sentido, es predecible, por ejemplo, una fuerte demanda en el turismo y enseres para el hogar. Eso no excluye, sin embargo, que haya cambios en los tipos de productos y sus suplidores.