Día ignorado aquí

La celebración llega este año acompañada de informes alarmantes de las Naciones Unidas

No está resaltado en rojo en nuestros calendarios ni agendas, pero hoy se celebra el día mundial de la pesca. En comunidades alrededor del mundo vinculadas a esa actividad tienen lugar actos conmemorativos, incluyendo charlas, seminarios, marchas, exhibiciones y espectáculos, dirigidos a promover su preservación. Y se difundirá un mensaje oficial de la Iglesia Católica, coordinado por la FAO, sobre las violaciones de los derechos humanos de los pescadores y la pesca ilegal.

Viviendo, como dicen, de espaldas al mar, los dominicanos no prestamos atención a esta celebración. Preferimos la carne de res, pollo y cerdo, el arroz, las habichuelas y los plátanos, dejando al pescado como algo más excepcional y esporádico. No ayudan a su imagen las intoxicaciones que con frecuencia se le atribuyen, a veces de forma inmerecida. Tampoco lo hace atractivo el precio al que se vende, siendo éste, en relación con otros alimentos, mayor que en muchos otros países. Y no le favorece la menor asistencia oficial que recibe en comparación con la que se otorga a la agricultura o la ganadería.

La celebración llega este año acompañada de informes alarmantes de las Naciones Unidas, los cuales ponen de manifiesto que dos tercios de las áreas pesqueras están siendo explotadas en exceso, y que de éstas la mitad se encuentra en fase de declive. La contaminación de los mares y océanos, el aumento de la temperatura del agua, y la ruptura de la cadena alimenticia, amenazan la sustentación de la industria pesquera a nivel mundial, incrementando sus costos de producción al tener que recurrir a zonas cada vez más remotas. El uso de métodos mecanizados de arrastre a fin de reducir esos costos lo que ha hecho es agravar la pérdida de especies.

Parte del problema obedece a que los peces en aguas internacionales, a diferencia de los cultivos agrícolas, no están allí porque fueran sembrados, ni pertenecen a alguien en particular.